Dos veces, aviones rusos de combate sobrevolaron espacio aéreo colombiano, sin autorización previa. Si ello es inquietante -no hay vuelo inocente de aviones militares extranjeros- la ruta que llevaban lo es aún más: Venezuela-Nicaragua-Venezuela. Es decir, países cuyos gobiernos sienten muchas cosas por nuestro país, salvo amistad y fraternidad. Colombia enviará "nota de protesta" al gobierno ruso. Y nuestro ministro de Defensa valoró la actuación de la Fuerza Aérea Colombiana, cuyos aviones Kfir defendieron la soberanía y evitaron escalar el incidente a un acto de agresión mayor. Nicaragua y Venezuela tienen que ofrecer explicaciones, y Colombia, exigirlas. Este sobrevuelo no es gratuito. ¿Están midiendo la capacidad de reacción colombiana? Esa cuestión interesa tanto a Maduro como a Ortega. A los colombianos no nos puede dejar indiferentes lo que pasó.
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