Reconstruimos la vida de los mineros chilenos con los testimonios de sus familias. Su estremecedora historia ha dado la vuelta al mundo. Por un lado, la Nasa y la tecnología de punta del siglo XXI para rescatarlos. Por otro, 33 hombres a 700 metros bajo tierra desde hace más de dos meses. Conectados, pero solos. Fuertes, pero con sus miedos.
Todos sabían que se jugaban la vida en la mina San José. Sindicalistas forzaron su cierre en 2008, pero los propietarios de la mina se las ingeniaron para volverla a abrir. El Gobierno autorizó la reapertura, y el reclamo de los dueños para explotarla fueron buenos salarios. La compañía San Esteban pagaba hasta un 20 por ciento más que cualquier otra de su sector.
Ahora, el Gobierno del conservador Sebastián Piñera se ha volcado en el rescate. El asesoramiento de la Nasa, las perforadoras más potentes, la mejor tecnología, la psicología más avanzada, se han puesto al servicio de una situación provocada por unas condiciones laborales que evocan el recuerdo de las minas de hace 100 años en Europa.
En la mina se podía cobrar el equivalente a unos dos millones 300 mil pesos, un sueldo que no está al alcance en Chile de todos los abogados ni periodistas ni profesores de universidad. Pero tal vez el dinero que les daban por un lado se lo estaban quitaban a la seguridad.
Aquí están las 33 historias tras los rostros de los que hoy son los mineros más famosos del mundo.
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