Francia debutará este martes en el Mundial frente a Senegal, en un partido programado para las 2:00 p.m. y que contará con transmisión de Directv. La selección dirigida por Didier Deschamps llega como una de las máximas favoritas para conquistar el título, respaldada por una plantilla que no solo destaca por su calidad, sino también por ser la de mayor valor económico entre todas las participantes.
Con una valoración cercana a los US$1.740 millones, el combinado francés cuenta con una nómina repleta de figuras de primer nivel que combinan experiencia y juventud. Sin embargo, la abundancia de talento también representa uno de los principales retos para el cuerpo técnico: encontrar el equilibrio ideal para transformar el potencial individual en un equipo campeón.
La herida de la final perdida en Catar 2022 todavía permanece abierta. Desde entonces, Francia se ha mantenido entre las grandes potencias del fútbol mundial y conserva una base competitiva que la ubica nuevamente entre las candidatas más fuertes al título. Ahora, el desafío pasa por consolidar una estructura colectiva capaz de sostener el rendimiento durante toda la competición.
Un ataque temible
Kylian Mbappé continúa siendo la gran referencia del proyecto y llega al Mundial como una de las principales figuras del planeta. El delantero del Real Madrid asumirá el rol de principal referente ofensivo, una posición que ha venido ocupando con mayor frecuencia durante el último año.
A su alrededor, Francia dispone de un arsenal ofensivo capaz de marcar diferencias ante cualquier rival. Ousmane Dembélé, actual Balón de Oro y figura del Paris Saint-Germain, encabeza una lista de atacantes que incluye a Michael Olise, Désiré Doué y Rayan Cherki, tres de las grandes revelaciones de la temporada. Además, Marcus Thuram, Bradley Barcola y Jean-Philippe Mateta completan una delantera con alternativas para responder a distintos contextos de juego.
La riqueza de opciones representa una ventaja evidente, pero también un desafío para Deschamps.
Las dudas en defensa
Si el ataque genera ilusión, la zona defensiva despierta algunas preocupaciones. Francia no consigue terminar un partido sin recibir goles desde noviembre, cuando encajó una anotación frente a Azerbaiyán durante la fase clasificatoria. Posteriormente, selecciones como Brasil, Colombia, Costa de Marfil e Irlanda lograron vulnerar una estructura defensiva que, pese a contar con nombres de prestigio, no ha mostrado la misma solidez que caracterizó a otras generaciones.
Por esa razón, el mediocampo tendrá un papel fundamental en el equilibrio del equipo. Aurélien Tchouaméni emerge como una pieza clave para proteger a la defensa y dar estabilidad al conjunto. Junto a él, jugadores como Adrien Rabiot, Warren Zaïre-Emery, N’Golo Kanté y Manu Koné ofrecen distintas alternativas para fortalecer la recuperación y evitar que el equipo quede expuesto.
El estreno ante Senegal será la primera prueba para una selección que llega con la presión y el privilegio de ser considerada favorita.