Las encuestas acertaron en algo fundamental. Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella serían los dos candidatos que disputarían la segunda vuelta presidencial. Sin embargo, fallaron en dos aspectos que terminaron marcando la jornada electoral. Subestimaron el crecimiento de Abelardo y sobreestimaron tanto a Cepeda como a Paloma Valencia.
Los resultados oficiales de la primera vuelta dejaron a Abelardo de la Espriella en el primer lugar con el 43,73 % de los votos, equivalentes a 10.344.679 sufragios. Iván Cepeda ocupó el segundo puesto con el 40,91 % y 9.679.145 votos, mientras que Paloma Valencia quedó por fuera con el 6,92 %, correspondiente a 1.637.428 votos.
Al comparar esos resultados con las últimas encuestas publicadas antes de la elección, queda claro que ninguna alcanzó a medir la magnitud del ascenso de Abelardo durante las últimas semanas de campaña.
La encuesta de Invamer, divulgada por Noticias Caracol, mostraba a Cepeda liderando cómodamente con el 44,6 % de la intención de voto. Abelardo aparecía segundo con el 31,6 %, una diferencia de 13 puntos porcentuales entre ambos. Lo que ocurrió en las urnas fue muy distinto. Abelardo terminó superando a Cepeda y no por una diferencia marginal, sino por casi tres puntos.
Mientras Invamer calculaba que Abelardo obtendría poco más del 31 %, el candidato terminó cerca del 44 %, es decir, alrededor de 12 puntos por encima de lo proyectado. Cepeda, por su parte, terminó por debajo de la cifra que le atribuía la encuesta.
Algo parecido ocurrió con Guarumo. La firma ubicaba a Cepeda en el primer lugar con el 37,1 %, seguido de Abelardo con el 27,5 % y Paloma Valencia con el 21,7 %. La distancia real entre ellos terminó siendo completamente diferente. Abelardo obtuvo más de 16 puntos porcentuales adicionales frente a lo estimado por la encuestadora.
Entre las principales mediciones que más se acercó a la realidad fue la de AtlasIntel, la brasileña contratada por Revista Semana. Su encuesta registraba a Cepeda con el 37,7 % y a Abelardo con el 36,3 %, apenas 1,4 puntos de diferencia. Aunque también ubicó a Cepeda en el primer lugar, fue la única que alcanzó a detectar que la competencia estaba mucho más cerrada de lo que mostraban otras firmas.
Aun así, tampoco logró prever el desenlace. Abelardo terminó siete puntos por encima de la cifra que le asignaba AtlasIntel y terminó ganando la primera vuelta.
También identificó con precisión varias tendencias regionales.
Atlas Intel señalaba que el Pacífico continuaba siendo el principal bastión electoral del petrismo y que Bogotá mantenía una inclinación favorable hacia Iván Cepeda. En contraste, el Caribe, la Amazonía y la Orinoquía mostraron una preferencia mayor por Abelardo de la Espriella.
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Además, el estudio reflejaba un contexto político complejo para el Gobierno nacional. La aprobación del presidente Gustavo Petro se ubicó en 41%, mientras que su desaprobación alcanzó el 56,7%.
La combinación de estos factores terminó reflejándose en las urnas y dejó un mapa electoral dividido entre un centro del país mayoritariamente inclinado hacia la derecha y unas regiones periféricas donde la izquierda mantuvo buena parte de sus principales bastiones electorales.
La ‘quemada’ de Paloma nadie la calculó. Ninguna encuesta la ubicó tan abajo. Invamer la ubicaba en el 14 %, AtlasIntel en el 13,9 % y Guarumo en el 21,7 %. Al final obtuvo apenas el 6,92 %. En algunos casos, las encuestas llegaron a asignarle el doble o incluso más del doble de la votación que finalmente recibió en las urnas.
Ninguna encuesta sugería que otro candidato distinto a Cepeda, Abelardo o Paloma pudiera disputar los primeros lugares. Sin embargo, todas fallaron al medir el tamaño real de las fuerzas políticas que llegaron al día de la votación.
Al final, las encuestas más que una predicción exacta del resultado final, son una fotografía tomada en un momento específico. Cuando una campaña entra en una fase de aceleración, se producen movimientos de última hora entre los votantes o aumenta la movilización electoral de alguno de los candidatos, esa fotografía puede quedarse desactualizada en cuestión de días. Como pasó con Sergio Fajardo, que en los últimos cuatro días tuvo un crecimiento significativo; alcanzó un millón de votos que ninguna encuesta pronosticó.
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