Insistió tanto en lo mismo que la gente del común se pregunta aún: ¿y si la cancha estaba tan mala, y adujo que era un irrespeto jugar en ella, por qué lo hizo en un partido -que ganó- y por qué se retiró del otro -que iba perdiendo-?.
Las respuestas no son fáciles, las explicaciones quizás sí. Por lo menos las que da el tenista Santiago Giraldo, protagonista de una de las páginas más tristes de este deporte en Colombia al dejar un juego interrumpido y propiciar, con ello, la caída de Colombia en la Copa Davis ante el novel equipo de Chile y, con ello, la pérdida de la posibilidad del repechaje del Grupo Mundial. ¿Por qué si estaba inconforme desde que llegó a Iquique no renunció antes sino en un momento de crisis cuando perdía ese juego?
“Fue llegar a un punto en donde se acumularon todas las injusticias y atropellos que se cometieron contra Colombia: tener que jugar en una cancha que ponía en riesgo la integridad de cada uno de nosotros; en la que no era posible desarrollar ni de cerca nuestro juego sin pensar en la probabilidad de una lesión...”, describió el deportista pereirano -a través de la Oficina de Prensa de Colsanitas, equipo al que pertenece- la situación vivida, tras su intempestiva actitud, inconsulta con el resto de la delegación.
“No se perdió por tenis sino por un atropello... Sentí de corazón la necesidad de defender la dignidad de mi país y de mis compañeros, dejar muy clara la inconformidad que manifestamos desde el lunes cuando llegamos a un escenario que no ofrecía las condiciones para una competencia de este nivel”.
Y continuó: “el reglamento dice claramente que si el equipo anfitrión no las brinda el equipo visitante es el ganador. No las tuvimos. El sábado a las 7:30 de la mañana no sabíamos si ir a un club alterno, que tampoco las brindaba, o a una cancha peligrosa y echa a pedazos que no había sido ni tan siquiera pisada”.
“Mis principios, mi manera de ser, honesta y trasparente, no me permitían quedarme por quedarme en una cancha en la que cada paso era asumir un riesgo, no podía desplegar el juego, eran demasiadas cosas las que habían pasado y preferí dejar claro que a Colombia, a los jugadores, a nosotros, que hacemos nuestro trabajo profesionalmente, se le debe respetar”.
Y concluye que “entiendo que haya personas que no comprendan esta decisión y respeto su manera de pensar, pero quiero que sepan que si por algo lucho todos los días es por dejar en alto el nombre de Colombia y porque nos brinden el respeto que nos merecemos” .
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