Por julio césar acosta v.
Luis Alfonso Fajardo jugó todo el partido de ida en Defensores del Chaco el 24 de mayo de 1989 cuando Nacional visitó al Olimpia del Paraguay y recuerda que le temblaron las piernas cuando salió a la cancha.
“Nunca había sentido algo así, fue impresionante ese estallido de la gente, fue como un latigazo fuerte”.
Ese recibimiento de la hinchada olimpista, los tocó, pero reaccionaron. “Nos reunimos en la mitad de la cancha y nuestros líderes, Alexis García y Leonel Álvarez, nos dijeron que confiáramos en nuestras capacidades, que por algo habíamos llegado a esa instancia y que teníamos un gran equipo. Eso sirvió mucho para evitar un desastre”. El verde perdió 2-0 esa noche.
Se tranquilizaron, y a pesar de haber recibido un solo gol, en una jugada aislada al final de la etapa inicial, hicieron un buen primer tiempo. “Los primeros 45 minutos los jugamos muy bien y mientras pasaba el tiempo nos sentíamos más confiados, pues la presión del púbico mermó. En el segundo fue igual, y aunque recibimos un segundo tanto terminamos seguros de que era un marcador fácil de remontar en casa”.
Fajardo aún no olvida los gritos del técnico Francisco Maturana pidiendo tranquilidad desde el banco. “Éramos un equipo inexperto, que pensábamos mucho en la altura. Todo eso pesaba. Desde el banco, Pacho nos pedía tranquilidad y equilibrio. En un momento intentó salir Andrés (Escobar) a un tiro de esquina y él lo paró, porque sabíamos que el 2-0 era manejable”.
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