Una situación que ocurrió en el empate 2-2 por Eliminatorias entre Colombia y Paraguay ha dejado una sombra de duda y preocupación en el entorno de la Selección. Más allá del resultado, lo que ocurrió en el camerino durante el entretiempo del partido ha encendido las alarmas sobre la autoridad del cuerpo técnico y el ambiente interno del equipo nacional.
El periodista Carlos Antonio Vélez fue quien prendió la mecha al revelar en su espacio radial que Néstor Lorenzo, director técnico de Colombia, había querido hacer varios cambios en la segunda mitad del encuentro ante los guaraníes, pero que se encontró con una respuesta inesperada: “le hicieron pataleta”, dijo textualmente. La afirmación causó revuelo y abrió interrogantes sobre el liderazgo y la disciplina dentro del grupo.
Este diario consultó a fuentes cercanas a la Selección Colombia, quienes confirmaron que, en efecto, hubo una intención clara por parte de Lorenzo de modificar el equipo para el segundo tiempo. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por al menos uno de los jugadores. “El profe propuso en el vestuario hacer unas modificaciones, pero le dijeron que no, que aguantara”, reveló una de las fuentes. La resistencia a esa decisión técnica habría provocado malestar en el entrenador, quien, según se supo, planea una reunión virtual con todo el plantel para dejar claro que ese tipo de comportamientos no pueden repetirse.
Una segunda fuente respaldó esta versión y fue más allá al asegurar que Lorenzo terminó visiblemente molesto por la situación. El entrenador argentino hará énfasis en que ningún jugador puede condicionar las decisiones técnicas. “Se les viene un jalón de orejas”, dijo la fuente, aludiendo a la inminente charla que Lorenzo tendrá con sus dirigidos.
Durante el partido, los únicos cambios que se hicieron desde el banco fueron los ingresos de Yerry Mina y Jáminton Campaz, quienes reemplazaron a Jhon Arias y James Rodríguez. Sin embargo, hubo una fuerte expectativa por ver en el campo a Juan Fernando Quintero y Marino Hinestroza, dos jugadores que habían mostrado buena forma en los entrenamientos y que fueron pedidos insistentemente por la afición y el periodismo. El hecho de que no se les diera ingreso reforzó las sospechas de que la intención original del técnico fue truncada.
Hasta el momento, ninguna de las fuentes consultadas ha querido revelar el nombre del jugador que se habría opuesto a las decisiones de Lorenzo, pero lo que sí queda claro es que este episodio deja una herida delicada en el seno del combinado patrio. La desautorización a un técnico no solo atenta contra la armonía del grupo, sino que también siembra dudas sobre el verdadero liderazgo dentro del camerino.
Habrá que esperar si la Federación Colombiana de Fútbol hace un pronunciamiento oficial o deja que la polémica crezca por cuenta propia, alimentando el malestar en la hinchada y generando un ruido innecesario alrededor de una Selección que necesita estar más unida que nunca si quiere llegar al Mundial.
Es una situación que, si no se resuelve a tiempo, podría hacer mella en el grupo. En el fútbol moderno, los partidos también se ganan desde la autoridad, la unión y el respeto dentro del vestuario.