James Rodríguez no se rinde. Su talento, su historia y su ambición lo impulsan a seguir soñando con grandes escenarios, y ahora, uno de ellos es el Mundial de Clubes 2025. Sin embargo, el camino hacia ese objetivo no depende solo de su fútbol, sino también de una batalla legal que libran su equipo, el Club León de México, y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
Este viernes, el TAS confirmó que ha recibido los recursos individuales tanto del León como del Pachuca, ambos clubes de la estructura del Grupo Pachuca, para que se reconozca su derecho a participar en el esperado Mundial de Clubes, que se celebrará en Estados Unidos del 14 de junio al 13 de julio. El torneo reunirá a los mejores equipos del planeta, y James quiere estar allí, sumando otro capítulo internacional a su legendaria carrera.
El conflicto nace de una decisión tomada por la Comisión de Apelación de la FIFA, que en marzo dictaminó que ni León ni Pachuca cumplen con el artículo 10.1 del reglamento del torneo, relacionado con la multipropiedad de clubes, una práctica no permitida por el ente rector del fútbol mundial para esta competición. Como consecuencia, ambos clubes fueron excluidos del torneo, lo que desató una batalla legal.
Pero el León no se quedó de brazos cruzados. El club esmeralda presentó una apelación adicional directamente contra la decisión del secretario general de la FIFA, solicitando su readmisión como participante oficial del certamen. El TAS ha dado curso a esta apelación y comunicó que las partes ya están intercambiando documentos en el marco de un procedimiento acelerado, pactado por todos los implicados. La audiencia, decisiva para las aspiraciones de James y su equipo, está prevista para la semana del 5 de mayo.
A esta controversia se suma una tercera voz: la de la Asociación Liga Deportiva Alajuelense (LDA) de Costa Rica. El club tico también presentó una apelación ante el TAS, alegando que la inclusión de León y Pachuca en el Mundial de Clubes contraviene el reglamento, y solicitando que al menos uno de los dos equipos mexicanos sea excluido, abriendo así una puerta para su propia participación.
El desenlace de este proceso está en manos de los jueces del TAS, pero mientras tanto, James Rodríguez no esconde su ilusión. Después de conquistar el título con León en la Liga de Campeones de la Concacaf y haber llegado como gran figura al fútbol mexicano, el Mundial de Clubes representa una vitrina inigualable para reencontrarse con los reflectores del fútbol mundial. Es su anhelo personal y el de una hinchada que quiere ver a su equipo medirse con los mejores del planeta.
La pelota está en el terreno legal, pero el corazón de James ya late con fuerza pensando en junio. Y aunque las reglas del juego no se disputan en una cancha, la pasión y la fe de los protagonistas siguen siendo las mismas. El León ruge en el TAS... y James sueña con rugir en Estados Unidos.