Que un integrante de la familia dispute un Mundial de fútbol es un premio del que muy pocos pueden presumir. Pero que dos de ellos lo hagan, y en un mismo certamen, se convierte en todo un orgullo.
En el campeonato de Norteamérica, que comienza este 11 de junio y finalizará el 19 de julio, se contará con ocho parejas de hermanos. Incluso, varios de ellos jugarán en selecciones distintas.
Muchos futbolistas nacen en un país, pero se sienten ligados culturalmente al lugar de origen de sus padres. En el venidero Mundial se tendrán los casos de Iñaki (Ghana) y Nico Williams (España), Guéla (Costa de Marfil) y Desiré Doué (Francia), Kevin (Ghana) y Brian Brobbey (Países Bajos), y John (Escocia) y Harry Souttar (Australia).
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Toda una disyuntiva puede surgir para que un deportista tome la decisión de representar a una selección distinta a la de su nación de nacimiento o a la de su hermano. Este impulso de cambio se puede producir por diferentes factores, como la oportunidad deportiva ante la poca probabilidad de competir para el país del que se es originario o la conexión emocional con otra nación, ya sea por herencia o crianza.
“Mi abuelo me dijo que para él sería un sueño poderme ver con la camiseta de la selección. Me dijo que verme con la selección de Ghana sería un sueño hecho realidad. Y se podía morir tranquilo (falleció en 2024). La verdad es que no tuve la necesidad de pensarlo mucho más”, dijo Iñaki Williams ante los medios españoles, cuando dio a conocer la noticia de que jugaría con Ghana. En Norteamérica actuará en su segundo Mundial.
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