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Deportes | PUBLICADO EL 24 mayo 2022

El ocaso del gigante Nibali

A sus 37 años de edad, el italiano participa en el Giro y ocupa el octavo lugar. Un ejemplo de pundonor.

  • Tras 17 temporadas como profesional, Nibali se muestra fuerte en el actual Giro de Italia. En esta carrera decidió anunciar su adiós de la actividad competitiva. FOTO Getty
    Tras 17 temporadas como profesional, Nibali se muestra fuerte en el actual Giro de Italia. En esta carrera decidió anunciar su adiós de la actividad competitiva. FOTO Getty
  • Tras 17 temporadas como profesional, Nibali se muestra fuerte en el actual Giro de Italia. En esta carrera decidió anunciar su adiós de la actividad competitiva. FOTO Getty
    Tras 17 temporadas como profesional, Nibali se muestra fuerte en el actual Giro de Italia. En esta carrera decidió anunciar su adiós de la actividad competitiva. FOTO Getty
El ocaso del gigante Nibali
Clasificación general 1. Richard Carapaz 63:06.57 2. Jai Hindley a 7 seg. 3. Joao Almeida a 30 seg.4. Mikel Landa a 59 seg. 5. Dome. Pozzovivo a 1:016. Pello Bilbao a 1:5217. S. Buitrago a 16:2032. Iván Sosa a 53:5050. Harold Tejada a 1:27.02 88. D. Camargo a 2:19.44130. F. Gaviria a 3:20.43

En el Parque de la Unión Europea, cerca del Palacio Zanca y la higuera come robles que espande sus ramas como un pequeño árbol botella, estaban los niños esperándolo.

Cristian Caputo, Antonino Veneziano, Stefano Azzarello, Giancarlo Marmorio y Vincenzo (otro más), La Mónica, estaban radiantes, limpios de pies a cabeza, como si jamás hubiesen subido las faldas del Etna. Esperaban por su ídolo, por ese largo y flaco hombre que surgió del Estrecho para convertirse en uno de los más grandes ciclistas de todos los tiempos.

La carrera llegaba hasta su pueblo, casi que hasta su casa, y sus padres, Giovanna y Salvatore, se apresuraron a cerrar las puertas de la papelería para ir a saludarlo, a abrazarlo. También se cerró, durante un breve lapso, la tienda donde se alquilaban las películas de video en sus tiempos de niño, cuando gastaba las horas en su Benotto, o corriendo por las playas donde murió, en 2019, Felice Gimondi, otro de los adorados ídolos italianos.

Hasta allí, hasta Messina, llegó el rumor del ciclismo antes de 1900. Llegó en los cables de la luz eléctrica que atravesaban el mar desde Calabria, hasta el cabo Peloro, hasta el pilón de 211 metros que alberga, además, una pequeña y modesta torre Eiffel.

Vincenzo tenía 13 años cuando se enamoró definitivamente de la bici. Lo hizo dando vueltas por la papelería de su madre y la floristería de Alba Di Felice, a quien le quebró varias anchetas y materas que luego su padre tuvo que pagar a cuotas, y todo porque el niño no quería bajarse de la bici ni para comer.

Visita de honor

El Giro llegó a Messina con Juan Pedro López como líder y con Nibali con uniforme de gregario. Ni siquiera disputó la etapa, que traía vientos de descenso. Tampoco había disputado la subida al Etna, consciente de sus limitaciones. Se estaba guardando, y aunque el público siciliano quería verlo de rosa, tuvieron que resignarse a verlo de azul, con el uniforme del Astana, equipo con el que pasó a la historia ganando el Tour de Francia.

Ese día, en Messina, hubo fiesta, y todos pudieron disfrutar del ídolo, del gran “Tiburón del Estrecho”, tan escuálido como cuando tenía 13 y soñaba volar como Binda, Bartali o Gimondi. También hubo lágrimas, porque Vincenzo ratificó su despedida. Se irá a final de temporada, con o sin trofeos, porque para él, lo más importante, es terminar las carreras.

“Me voy, ya es hora, ya cumplí mis sueños. Ahora quiero pasar tiempo con mi familia”, dijo frente un centenar de aficionados en la Plaza Unión Europea, mirando de reojo a su hija Emma y a su esposa Rachele Perineli.

Se va en lo más alto de su carrera, dejando su nombre en la cúspide del ciclismo mundial, en el Olimpo de los rodadores. Es uno de los siete ciclistas que han podido ganar las Tres Grandes, junto a Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador y Chris Froome. También ganó el Giro de Lombardía, el Giro de Trentino, la Tirreno Adriático y uno de los más grandes monumentos: la Milán–San Remo.

El Giro 105 todavía no termina. Hoy inicia su semana definitiva con la etapa reina, en Aprica, 202 kilómetros con el Mortirolo en medio del camino. Una jornada para gigantes, donde quizás el Tiburón tenga su última oportunidad de morder la gloria.

Infográfico
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