El tifón Shanshan, que acarrea unas rachas de viento de hasta 252 km/h, llegó este jueves a la isla de Kyushu, la principal isla del sur del Japón, donde viven 12,5 millones de personas. Al tocar tierra perdió intensidad, con rachas de 160 km/h como máximo. Sin embargo, su peligrosidad radica sobre todo en las lluvias torrenciales, que provocaron un alud mortal.
Tres miembros de una misma familia, una pareja de unos 70 años y su hijo, treintañero, murieron por un deslizamiento de tierras que sepultó su vivienda, en Gamagori, en el centro de la prefectura de Aichi. Ya el miércoles, las autoridades emitieron el nivel máximo de alerta en algunas zonas y aconsejaron a cientos de miles de personas que evacuaran sus casas, advirtiendo del peligro de inundaciones, corrimientos de tierra y subidas del nivel del mar “potencialmente letales”.
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La ciudad de Kunisaki, en la región de Oita, en la isla de Kyushu, instó a sus habitantes a irse “a un lugar seguro” o a instalarse en zonas elevadas, como “el segundo piso” de su casa, por el riesgo de inundaciones. En la ciudad costera de Miyazaki, que acabó llena de escombros de todo tipo, se reportaron 25 heridos, algunos a causa de un tornado, y cerca de 200 edificios dañados, dijo un cargo local a la prensa internacional.
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