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Cultura | PUBLICADO EL 08 diciembre 2020

Luz y sombra, explicación que no ven los ojos

  • El hombre ha estado unido al fuego para calentarse, ahuyentar depredadores y congregar (hogar). FOTO jaime perez
    El hombre ha estado unido al fuego para calentarse, ahuyentar depredadores y congregar (hogar). FOTO jaime perez
  • El hombre ha estado unido al fuego para calentarse, ahuyentar depredadores y congregar (hogar). FOTO jaime perez
    El hombre ha estado unido al fuego para calentarse, ahuyentar depredadores y congregar (hogar). FOTO jaime perez

A propósito del día de las velitas, esto significa la luz y la oscuridad para un cristiano, un budista y un físico.

Desde las 6:00 de la tarde de ayer comenzaron a alumbrar faroles en aceras, los pabilos en los umbrales de las casas o el alféizar de planchas, ventanas y balcones. Es una tradición que marca el inicio de la Navidad, el Día de las Velitas, una preámbulo para iluminar las fiestas y dar apertura al Día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María (hoy).

Según la religión y la estética, la luz y la sombra tienen diferentes connotaciones. En La Biblia, Dios hizo la luz y vio que era buena; contrario a las tinieblas. En Occidente (siguiendo la tradición cristiana), la belleza ha estado ligada a la luz, a lo brillante y a lo blanco; mientras que lo oscuro, opaco y negro han tenido una mirada negativa.

Así lo apunta El elogio de la sombra (1933), un ensayo sobre estética japonesa de Junichiro Tanizaki, escrito en 1933, en el que se argumenta que en Japón, sin embargo, la sombra no tiene una connotación negativa y es considerada como parte de la belleza, especialmente en la arquitectura y los diseños de interiores, pero el autor hace un manifiesto personal sobre las artes, la artesanía, la tradición, la cultura y el diseño nipón. “...Que la luz es pobre, ¡pues que lo sea!, es más, nos hundimos con deleite en las tinieblas y les encontramos una belleza muy particular”, señala el autor.

Pero no solo está asociado a patrones estéticos. El monje budista Kelsang Legden, del centro de meditación Kadampa Medellín, habla de la luz y la oscuridad para llegar a la felicidad. Señala que sin sabiduría y compasión, el hombre solo puede tener oscuridad en la mente, esto es, sufrimiento: “¿Cómo podemos ser felices creando causas de sufrimiento todo el tiempo sin saberlo?”, comenta el maestro e invita a que hoy, cuando se encienda una velita o se prenda una luz, lo haga con significado: “La oscuridad me sienta mal, quiero ser feliz y los demás también lo desean. Voy a iluminarme e iluminarlos”.

Esto es lo que dice un budista, un teólogo y un científico sobre el significado de la luz y la sombra.

Contexto de la Noticia

cristianismo: el sentido religioso

Desde la parábola de la creación (Génesis 1:1), La Biblia señala que la luz está ligada a lo bueno: “Aparecen mensajes en el Evangelio que dejan en evidencia que Jesús es la luz que viene iluminar el mundo y a alejarnos de las tinieblas (el pecado, la tragedia, la pobreza y todo lo relacionado al mal)”, comenta Camilo Galvez, filósofo, teólogo y docente universitario. El profesor indica que en el cristianismo, que Jesús como Mesías y Salvador, viene a librar al hombre, que estaba sumergido en las tinieblas (el odio, la envidia y el rencor): “La luz me eleva, apunta hacia el cielo, donde tengo que subir como ser humano”. Particularmente señala que la celebración de las velitas es un símbolo de “estar en vela o vigilia”, antes de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María (hoy). En relación a ello se enciende una luz.

ciencia, electro-magnétismo

Según la física, la luz es una onda electromagnética (las mismas que se usan para transmitir por radio, televisión y celular), una perturbación en el espacio. Por ejemplo, cuando un niño frota una peinilla en el cabello, esta queda cargada eléctricamente en el espacio y por eso es capaz de atraer papelitos, explica el divulgador científico del Parque Explora, Jairo David García, para contar que una perturbación igual, en una frecuencia mucho más alta, podría generar luz. “Para generar el color rojo, por ejemplo, tendríamos que mover esa peinilla a una frecuencia de 211.000 billones de veces por segundo; si lo hacemos más rápido, podría cambiar a azul o violeta”, señala el físico y magíster en Física de la U. de A. Hay un rango de frecuencia visible para el ojo humano, que son los colores del arco iris; si está por encima o debajo de ese rango, no los podríamos ver y sería lo oscuro.

budismo, alcanzar la luz

El budismo llama “iluminación” a liberar la mente completamente de perturbaciones internas y sensaciones desagradables. “Un día de velitas es para nosotros ese recuerdo de que podemos ser mejores de lo que temporalmente ahora somos, de que tenemos mucha capacidad para estimar a los demás y amarles ”, explica el monje budista Kelsang Legden, del centro de meditación Kadampa Medellín. En contraposición, oscuridad es una metáfora de perturbaciones internas y sensaciones desagradables de odio, el orgullo perturbador, apego o ignorancia del aferramiento propio. “No son simples analogías, en realidad así se siente: cuando no hay pensamientos virtuosos, paz interior y buenos hábitos mentales, parece que no fuéramos capaces de ver lo que está ahí adelante: que los demás quieren ser felices y que son importantes”.

Ronal Castañeda

Periodista. Estudiante de maestría en Estudios y Creación Audiovisual.

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