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Liturgia de los bosques, de Darío Jaramillo Agudelo: poemario, juego literario, canto herbario

El poeta Darío Jaramillo Agudelo y el Fondo Editorial Eafit presentan hoy este libro, resultado del Premio León de Greiff al Mérito Literario.

  • Darío Jaramillo Agudelo nació en Santa Rosa de Osos, ganador en 2025 del Premio León de Greiff al Mérito Literario, otorgado por la Universidad Eafit y la Alcaldía de Medellín; en 2017 también fue ganador del Premio Nacional de Poesía 2017. Foto: Archivo El Colombiano / Esteban Vanegas Londoño
    Darío Jaramillo Agudelo nació en Santa Rosa de Osos, ganador en 2025 del Premio León de Greiff al Mérito Literario, otorgado por la Universidad Eafit y la Alcaldía de Medellín; en 2017 también fue ganador del Premio Nacional de Poesía 2017. Foto: Archivo El Colombiano / Esteban Vanegas Londoño
Daniel Rivera Marín

Editor General

hace 7 horas
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Sebastián Uribe Riley es un joven escritor, inventor de escritores como Pessoa, que aparece en la novela La voz interior (Pre-Textos, 2006), de Darío Jaramillo Agudelo. El narrador y perseguidor de esa ave rara es Bernabé, quien dice que la gran obra de Sebastián es un poemario llamado Liturgia de los bosques, del que solo se imprimieron doscientos ejemplares de los que no hay una sola copia disponible, pues en un ataque de pudicia el joven escritor decidió recogerlos todos, desaparecerlos incluso de las bibliotecas públicas.

El episodio, que parecería apenas una anécdota dentro de una novela, aparece ahora como un milagro metatextual con la publicación de Liturgia de los bosques (Fondo Editorial Eafit, 2026) —diría algún académico afiebrado—, resultado del Premio León de Greiff al Mérito Literario, que tiene como propósito publicar una antología de la obra para su ganador —Darío Jaramillo Agudelo—, pero como del poeta de Santa Rosa de Osos ya existe una antología, este decidió jugársela por sus poemas dispersos en una novela de gran volumen.

<i>Liturgia de los bosques</i>,<i> </i>de Darío Jaramillo Agudelo: poemario, juego literario, canto herbario

Dice Jaramillo Agudelo en la coda de este poemario: “La segunda parte de La voz interior contiene una selección de los textos de Sebastián Uribe Riley, ese escritor inventado que inventaba escritores. El primero allí es Liturgia de los bosques de donde ha sido tomado para esta edición. Es posible que sea el mismo Sebastián quien ahora inventó que el autor de Liturgia de los bosques es Darío Jaramillo Agudelo”.

Ahora que Darío es celebrado con este premio, que recibió el año pasado, es bueno recordar que ha sido un eje central de la cultura en Colombia: lector impresionante, antologista magistral, generoso con los escritores nacionales —se sabe que hace conocidos a los poetas y narradores de aquí en otros países del continente y hasta en otras lenguas, además tiene aventuras editoriales en Luna Libros y Yarumo Libros— y aupador de proyectos durante décadas desde la subgerencia cultural que tuvo en el Banco de la República.

Aquí una parte de un texto que el editor Mario Jursich leyó en un homenaje que la Feria del Libro de Bogotá le hizo a Darío el año pasado: “La voz literaria de un autor no tiene por qué parecerse a su voz como persona, a la voz que le ha impuesto la biología. Y la razón es simple: como en los sueños, en la voz literaria hablan partes de nuestro ser de las que no estamos completamente conscientes y que quizá no nos agraden demasiado. A veces, incluso, la voz literaria —que es, por definición, nocturna— va en contra de nuestra voz biológica, diurna, y nos obliga a subvertir tanto los estereotipos, clichés y convenciones ajenos como los estereotipos, clichés y convenciones propios.

Darío, sin embargo, es uno de los pocos autores que conozco en los que ambas voces confluyen. Más de una vez, mientras almorzábamos y me contaba algún episodio de su vida, tuve la impresión de que me hablaba con el acento irónico de ese espléndido poema que es ´Los sueños del poeta´, o con el tono juguetón de su Guía para viajeros, o con el quintaesenciado lirismo de El cuerpo y otra cosa”.

Ilustración de Ricardo Macía para <i>Liturgia del bosque.</i>
Ilustración de Ricardo Macía para Liturgia del bosque.

Darío es un hombre dulce y sabio, como los poemas que aparecen en Liturgia, como “Nocturno”: “No hay silencio / en el bosque silencioso / falta mi silencio / para oír a Dios”.

Esteban Duperly, director del Fondo Editorial Eafit, cuenta: “Este premio incluye publicar una antología, pero en el caso de Darío Jaramillo Agudelo pasaba que acababa de publicar una antología con el Fondo de Cultura Económica en octubre de 2024, por lo que no tenía sentido hacer otra igual. Darío dijo que tenía estos poemas de Liturgia que nunca se habían editado por aparte, y que soñaba con verlos ilustrados”. Por cierto, las ilustraciones, que parecen de una expedición botánica moderna, son de Ricardo Macía.

Este juego literario, bello y potente, recuerda el que hizo hace años Ricardo Piglia con su alter ego Emilio Renzi, quien figuraba como periodista en sus novelas y cuentos y quien a la vuelta de los años firmó antologías policiacas que se vendían en Argentina. Si la literatura no se puede tocar, no es literatura.

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