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“La voz es el reflejo de lo que somos”: Julieth Lozano

La soprano bogotana vuelve a Medellín como solista invitada para el séptimo concierto de temporada de Filarmed este sábado a las 6:00 p.m. en el Teatro Metropolitano.

  • El programa del concierto incluye: Una mañana de primavera de L. Boulanger, Sinfonía n.º 41 “Júpiter” de Mozart y Cuatro últimas canciones de Strauss. FOTO Manuel Saldarriaga.
    El programa del concierto incluye: Una mañana de primavera de L. Boulanger, Sinfonía n.º 41 “Júpiter” de Mozart y Cuatro últimas canciones de Strauss. FOTO Manuel Saldarriaga.
Sara Kapkin

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hace 1 hora
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A Julieth Lozano muchos la conocen por su voz. La soprano bogotana ha participado en prestigiosos escenarios del mundo como el Royal Albert Hall, la Opera de la Bastille, el Palau de la Música Catalana, el Auditorio Nacional de Música en Madrid, la Opera de Cairo, entre otros. El recorrido ha sido largo, y en el camino ha obtenido grandes reconocimientos, como el premio Dame Kiri Te Kanawa en Cardiff Singer of the World 2023 y el Premio del Presidente 2018 entregado por el Rey Carlos III.

Lea también: Música para el fin: Boulanger, Mozart y Strauss de la mano de dos mujeres en Filarmed

Pero el camino que ha ido abriendo con su voz la ha llevado sobre todo hacia adentro, hacia sí misma, porque cantar es un asunto personal. A su paso por Medellín, EL COLOMBIANO habló con ella.

¿Qué música creció escuchando?

“Vallenato, cumbias, bullerengue, mapale. En mi casa son musicales y siempre había música, pero nunca música clásica. Yo esta música nunca la escuché de pequeña, aunque mi mamá dice que cuando estaba embarazada me ponía Mozart, porque decían que eso ayuda a los bebés, pero hasta ahí”.

La música sinfónica no le llamaba la atención...

“Es que, la verdad, ni la conocía. Y me pregunto qué hubiera pasado si la hubiera conocido antes, porque la primera vez que yo escuché ópera quedé enamorada instantáneamente”.

¿Por qué?

“Porque vi y escuché a una persona que se veía como yo, y la vi sacar una fuerza y un poder enorme y pensé: eso se puede aprender. Y darme cuenta que podía aprender a sacar una cantidad de voz gigante me enamoró. Fue como encontrar un fuego interno que todos tenemos”.

¿Cuál fue esa primera ópera que vio?

“Vi El elixir de amor con Ana Netrebko y Rolando Villazón. Es una historia de amor, como una telenovela, pero con ópera. Yo quedé inmediatamente conectada, pero nunca pensé que fuera a terminar cantando ópera. Yo estudiaba ingeniería industrial”.

Pero entró a estudiar canto sin dejar la ingeniería...

“Sí, de puro parche, era un hobby; cantar era algo que hacía por amor, pero no pensaba que se fuera a volver mi vida. Fue después, como a los tres o cuatro semestres de estar estudiando que yo dije, ya, no lo puedo negar. Es que yo vivía la música, aunque no era buena cantante. Tenía una vocecita chiquita.

Pero la voz es un músculo y uno no puede juzgar, si tú no estás cantando bien o suena mal para los demás, no quiere decir necesariamente que seas mal cantante, sino que la voz está desarrollándose y eso toma tiempo”.

Hay que encontrarla...

“Claro, y hay que aprender a balancearla. Hay un montón de traumas emocionales que uno tiene y que se reflejan en la voz, y hasta que uno no soluciona sus traumas y su salud mental, la voz sigue afectada, porque la voz es el reflejo de lo que somos. Está muy conectada con el espíritu”.

Cantar es un asunto muy personal...

“Si, y uno entrega realmente una parte de uno. La voz son vibraciones; cuando yo canto, siento que estoy compartiendo vibraciones. Suena un poco raro, pero siento que las vibraciones de mi ser entran a las personas. Es compartir siempre un pedacito de mí con otros”.

¿Cómo fue encontrando su propia voz?

“Fue paso a paso. Hay una técnica, un descubrimiento que está completamente fuera de lo espiritual; es como levantar pesas. Tú empiezas despacito, vas entendiendo y, en ese proceso, como el instrumento de nosotros está por dentro, no hay alguien que te pueda decir, como en un piano, pon el dedo aquí o así. No, hay muchas cosas que tienes que descubrir tú. Y en ese proceso de mirar hacia adentro, de sentir dónde está mi voz, cómo es mi voz, empecé a darme cuenta que hay muchas cosas emocionales atadas a eso. Tú tienes que descubrir quién eres. Esas dos cosas juntas generan una voz libre”.

La música es una guía para la vida...

Sí, y a veces te sorprende. Con estas canciones que vamos a hacer el sábado estoy descubriendo una cantidad de cosas mías a través de los textos, de las armonías, de la respiración, de ver la palabra y la creación de otra persona”.

Es la primera vez que canta las Cuatro últimas canciones de Strauss...

Sí, y estoy emocionadísima. Strauss es un compositor que escribía muy bien para la voz. Es difícil, es una exploración total del instrumento, de todo lo que una voz puede hacer, pero al mismo tiempo se siente muy bien cantarlo. Son como joyitas y le agradezco mucho a Filarmed que me den la posibilidad de explorar esto en este momento de mi vida que me siento lista para hacerlo”.

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