x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Ciento veinte minutos para salvar una vida

  • La gran mayoría de los procedimientos que se pueden realizar con este equipo están incluidos en el Plan Obligatorio de Salud.
    La gran mayoría de los procedimientos que se pueden realizar con este equipo están incluidos en el Plan Obligatorio de Salud.
  • Personal altamente especializado y tecnología de punta son pilares de la atención en la Clínica Las Vegas.
    Personal altamente especializado y tecnología de punta son pilares de la atención en la Clínica Las Vegas.
30 de octubre de 2017
bookmark

Un dolor opresivo severo, difícil de localizar, pero es en el pecho, en todo caso. ¿Será gastritis? Náuseas, vómito, palidez extrema, sudoración. Un dolor que no se va, que no mejora con el reposo. Tiene toda la pinta de ser un infarto agudo del miocardio.

“Cuando una arteria se obstruye, se enciende un cronómetro. El tiempo para actuar depende del tejido que se haya dejado de irrigar”, señala el cardiólogo intervencionista Álvaro Escobar Franco, quien hace parte del departamento de Hemodinamia de la Clínica Las Vegas. Él y sus colegas tienen la misión de salvar esa vida.

Explica este especialista que los procedimientos para tener un alto impacto, cuando el que está en problemas es el corazón, tienen que ser hechos durante los primeros 120 minutos. “Hay beneficios hasta 12 horas después. Las piernas tienen cuatro horas; luego, tienen daño irreversible. El cerebro sobrevive poco tiempo a una obstrucción”. Así que en aquella unidad hay cardiólogos intervencionistas, electrofisiólogos, neurorradiólogos y radiólogos, más un equipo de especialistas preparados para mejorar la salud de los pacientes.

¿Cómo lo hacen? Pericia, experiencia, preparación... y con un angiógrafo. “Es un equipo para ver y estudiar la luz de las arterias y las venas. Las primeras son como las tuberías de agua potable, y las segundas como las de aguas negras. Por las arterias va sangre a alta presión, por tubos de paredes gruesas. Por las venas la sangre corre a menor presión, por tuberías de paredes más delgadas.

Las arterias llevan oxígeno y nutrientes a las células, las venas devuelven la sangre al corazón para que se oxigene en los pulmones y recircule”, aclara Escobar Franco. El grupo de especialistas de la unidad de la Clínica Las Vegas tarda en promedio de 55 minutos en tener de nuevo la arteria del paciente abierta en esos casos de urgencia.

¿Por qué ocurren las obstrucciones?

La obstrucción es un proceso que ocurre dentro de las arterias, llamado ateroesclerosis. Una inflamación del endotelio puede ser causada por varios asuntos, como fumar, una hipertensión severa no tratada, los niveles altos de colesterol LDL, así como la falta de actividad física o la diabetes, entre otras.

Escobar Franco lo pone en palabras claras: “Es como aquellas viejas tuberías galvanizadas, que se tapaban con una caparrosa”.

Cuando se rompe la arteria, se forman coágulos, que tapan agudamente la luz del vaso. Cuando eso ocurre, con ayuda del angiógrafo, ubican la arteria, quitan el coágulo y arreglan la placa que se rompió.

La ateroesclerosis no es un tema menor. Según recoge el portal Healthline, una investigación del Centro Médico de la Universidad de Maryland, encontró que entre el 80 y el 90 por ciento de las personas de más de 30 años presentan algún grado de endurecimiento de las arterias. Estas obstrucciones pueden afectar el corazón, las extremidades y el cerebro.

La unidad

Cada mes, pasan por la unidad de Hemodinamia alrededor de 120 pacientes entre las cuatro especialidades que hay allí: cardiología intervencionista, electrofisología, neurorradiología y radiología. Tanto pacientes para ser diagnosticados como para ser tratados.

Con el angiógrafo, al insertar un medio de contraste, pueden ver la luz en venas y arterias “y revisar cómo está esa tubería”, dice Escobar Franco, como si lo de ellos no fuera un asunto vital. ¿Tiene obstrucciones? ¿Hay comunicaciones anormales entre venas y arterias? ¿Hay dilataciones que predispongan alguna rotura? ¿Hay taponamientos?

Explica este cardiólogo intervencionista que cuando las arterias del corazón se empiezan a bloquear, los pacientes empiezan a sentir opresión en el pecho o dolor al caminar o hacer ejercicio que cede con el reposo (angina de pecho).

“Esos síntomas llevan a los especialistas a practicar algunos exámenes no invasivos como pruebas de esfuerzo o ecos de estrés, que soportan la impresión diagnóstica del médico, podrían indicar la necesidad de una arteriografía coronaria con varios objetivos: el primero es corroborar si lo síntomas del paciente se deben a obstrucciones importantes en las arterias; segundo, mirar cuántas y en dónde están esas obstrucciones, para determinar la mejor forma de tratarlo, si con una angioplastia coronaria en el angiógrafo o, si son muchas obstrucciones, en puntos muy específicos, mejor hacerle una cirugía. Pero eso se define con el angiógrafo, elegir la mejor estrategia de tratamiento”.

Igual ocurre en los diferentes territorios vasculares del organismo: obstrucciones en los miembros inferiores, los superiores o el cerebro.

Pero no se crea que es sencillo, puede que la nueva tecnología haya abierto muchas más posibilidades de intervención, pero no es una tarea fácil. “Para poder atender con el angiógrafo infartos agudos, cateterismos del corazón y de las arterias periféricas, se necesita un largo entrenamiento: desde el estudio de medicina, medicina interna, cardiología y cardiología intervencionista. Son 14 años de entrenamiento”, afirma Escobar Franco. “Somos fontaneros que no pueden apagar el motor ni parar el agua para arreglar el problema”, agrega.

Tecnología de punta

El angiógrafo con el que cuenta la Clínica Las Vegas es tecnología de punta, que cuenta con una forma de procesar las imágenes muy compleja. “Nos permite ver muy bien, con una cantidad de radiación muchísimo menor a la que se usaba anteriormente. Podemos hacer, entonces, procedimientos más prolongados y más complejos”, asegura el cardiólogo intervencionista.

Expone, además, que el gran desarrollo tecnológico ha estado en los instrumentos que les permiten entrar con una pequeña incisión e intervenir todo el sistema vascular. “Lo que hacemos es puncionar y poner un pequeño tubo para ingresar. Hacemos suturas percutáneas (bajo la piel). Reparamos la aorta por dos pequeñas incisiones de cuatro milímetros, con menos repercusiones para el paciente”.

Las probabilidades terapéuticas eran muy pocas. Hoy se puede ir allí donde se genera el problema, dilatar las arterias para dejar que la sangre siga fluyendo o cambiar las propiedades eléctricas del corazón mediante radio frecuencia o crioabrasión para tratar las arritmias.

Temas recomendados

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida