Hasta hace unos años algunos asuntos eran impensables, como monitorear las pulsaciones del corazón, conocer en tiempo real los niveles de azúcar en sangre o evaluar la calidad del sueño. Hoy es posible desde un teléfono móvil.
“La tecnología llegó a la salud para quedarse. Lo que busca es facilitar algunos procesos que para los humanos eran más difíciles, como almacenamiento de grandes cantidades de datos, compartir información a larga distancia, tomar decisiones en el momento oportuno y facilitarlas entre el personal de la salud, además de que la sociedad esté más empoderada y los pacientes puedan tomar decisiones mejor informados”, indica Santiago Patiño, médico internista de la Unidad de Informática Clínica del Hospital Pablo Tobón Uribe.
Así, cualquier atención en salud que se haga utilizando las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), desde un celular, un computador o un teléfono, es considerada bajo el concepto de telemedicina. “Tele es distancia, medicina es el arte-ciencia de sanar, así que son todas las actividades que se hagan con el ánimo de sanar y de curar a distancia. No se trata de hacer una búsqueda en internet, eso se llama informática del consumidor, sino que se trata de llegar a un diagnóstico, eso es telemedicina”, explica Patiño.
Volverse más personal
Generar confianza es la meta de la siguiente etapa, pues entregar datos muy personales será vital para obtener información más precisa. “En un futuro, que no veo muy lejano, vamos a monitorear permanentemente parámetros biométricos de las personas. Inclusive, sin darse cuenta, pero con previa autorización, lo que será muy positivo, pues los mismos sistemas podrán identificar una alteración y así alertar al médico para que establezca comunicación con su paciente. Algunas de esas cosas ya se están dando a través de apps orientadas al deporte”, indica Julián Adolfo Villegas, jefe nacional de gestión de riesgo en salud de Coomeva Medicina Prepagada.
Añade que estos adelantos están al servicio de las aseguradoras, los prestadores y, por supuesto, del paciente. “La tecnología nos permite mejorar administrativamente, fomentar el autocuidado en las personas, potenciar su estado de salud y los procedimientos quirúrgicos, garantizar la intercomunicación entre los médicos tratantes de un paciente”, añade Villegas.
Esto es posible no solo por la evolución de los dispositivos, sino porque se ha creado una cultura de la prevención. “El paciente de hoy es diferente al de los 80 o 90: están más informados, hacen mediciones de todo tipo, quieren estar mejor y saben más de su enfermedad. Esta intervención de la tecnología es positiva para empoderarlos, hasta donde sea razonable, para el manejo de su bienestar”, concluye Germán Campuzano Zuluaga, director médico del Laboratorio Clínico Hematológico.
100
clases deportivas hay disponibles en la app fiit.tv, que permite conectar el móvil al tv.