Tanto que el presidente Gustavo Petro habla del apoyo que en su Gobierno han tenido los hospitales públicos y la inversión en oferta de servicios, pero esos fines están bajo cuestionamiento. La Contraloría alertó sobre el grave y progresivo deterioro del flujo de recursos hacia la red pública hospitalaria del país. De esa manera reitera lo dicho en 2023 a la Supersalud.
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El reporte del ente de control da cuenta de que los registros de las entidades promotoras de salud (EPS) y las cuentas por cobrar de las Empresas Sociales del Estado, dan cuenta de que los riesgos advertidos hace dos años no solo persisten, sino que se han agravado de manera significativa.
Es decir, el incremento acelerado de la cartera hospitalaria, el deterioro del flujo efectivo de pagos y la profundización de la crisis financiera de los hospitales públicos. Lo que afecta de manera directa la continuidad, la oportunidad y la calidad en la prestación de los servicios de salud.
El órgano de control señala que persisten pagos parciales, tardíos o inexistentes por parte de las EPS, incluyendo las intervenidas, frente a servicios financiados con la UPC.
Radiografía de la deuda: ¿Cuánto le deben a los hospitales?
Pero también determinó que, de las seis EPS con mayor deuda, creció cerca del 42 % entre el 2024 y el 2025, al pasar de $4,5 billones a $6,4 billones. Por su parte, en 2024, los hospitales públicos facturaron $18,8 billones, pero solo recibieron pagos por $15,7 billones (84 %), generando una cartera equivalente al 16 % y en 2025 la situación se deterioró aún más: Se facturaron $16,3 billones y se pagaron únicamente $12,6 billones (77 %).
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Adicionalmente, la Contraloría observó una alta concentración del giro directo en prestadores privados, que recibieron el 67,7 % de los recursos en 2025, mientras que los hospitales públicos solo accedieron al 23,2 %, reflejando una distribución inequitativa del mecanismo de pago.
Los datos del entre de control fiscal señalan que la reducción en los pagos afecta a toda la red hospitalaria pública, que se divide en el primer nivel, en donde hubo una caída del 85 % al 81 %; en el segundo nivel, en donde se presentó un descenso del 80 % al 74 % (el peor desempeño), y en el tercer nivel, en el cual hubo una disminución del 87 % al 76 %, lo cual compromete la sostenibilidad de hospitales de alta complejidad y alto costo.
En ese sentido, la entidad advirtió que “si bien el giro directo de la Adres (Administradora de Recursos del Sistema de Salud) aumentó en promedio mensual de $846.000 millones en 2024 a $1,076 billones en 2025 (27,2 %), este incremento no se ha reflejado en la mitigación de la cartera”. Lo anterior ha generado que la deuda de la red pública hospitalaria pasó de $12,5 billones en 2024 a $16,28 billones entre enero y septiembre de 2025: un incremento del 30 % en solo nueve meses.
Ante ese panorama, la Contraloría hace un llamado nuevamente y con preocupación a la Nueva EPS, la cual continua sin presentar estados financieros desde el 2023 y que de manera reiterada este órgano de control le ha venido solicitando.
También instó a la Superintendencia de Salud y al Ministerio de Salud a adoptar medidas inmediatas, coordinadas y estructurales que garanticen el flujo oportuno de recursos hacia la red pública hospitalaria y eviten un colapso del sistema que pondría en riesgo el derecho fundamental a la salud de millones de colombianos.
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Preguntas frecuentes sobre el tema:
- ¿Qué está pasando con los recursos de la salud en 2026?
- La Contraloría detectó que, aunque el presupuesto aumentó, el dinero se concentra en prestadores privados (67,7%) y las deudas de las EPS con la red pública crecieron un 30% en menos de un año.
- ¿Cómo afecta la crisis de los hospitales a los pacientes?
- La falta de flujo de caja genera retrasos en el pago de salarios, escasez de insumos y cancelación de cirugías o citas, especialmente en hospitales de segundo y tercer nivel (alta complejidad).
- ¿Qué pasará con las EPS intervenidas por el Gobierno?
- El ente de control señala que incluso en las EPS intervenidas persisten los pagos tardíos, lo que agrava la cartera hospitalaria y compromete la sostenibilidad del sistema de salud a largo plazo.