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Colombia | PUBLICADO EL 14 octubre 2020

Rellenos sanitarios, un dolor de cabeza que exige otro remedio

  • El relleno de la Pradera recibe desechos de 20 municipios y tiene vida útil hasta 2022, mucho menos de lo estimado. FOTO juan a sánchez
    El relleno de la Pradera recibe desechos de 20 municipios y tiene vida útil hasta 2022, mucho menos de lo estimado. FOTO juan a sánchez
  • El relleno de la Pradera recibe desechos de 20 municipios y tiene vida útil hasta 2022, mucho menos de lo estimado. FOTO juan a sánchez
    El relleno de la Pradera recibe desechos de 20 municipios y tiene vida útil hasta 2022, mucho menos de lo estimado. FOTO juan a sánchez
Por juan felipe zuleta valencia

En diez años, solo 64 de estos sitios estarán disponibles. Urge hallar alternativas sostenibles.

De 174 rellenos sanitarios que hay en el país, a 22 se les acabó la vida útil en 2018 y a otros 18 les quedan menos de tres años.

Además, Colombia tiene que lidiar con el impacto ambiental y social que generan los 101 botaderos a cielo abierto que operan sin autorización, según señala el informe Informe nacional de disposición final de residuos sólidos 2018, publicado en diciembre de 2019 por la Superservicios.

Y hace solo dos días, la contralora delegada para el Medio Ambiente, Constanza Téllez, advirtió que a raíz de las “fallas reiteradas en términos técnicos, ambientales, de planeación y de contingencia” que evidenciaron las auditorías en los últimos tres años a estos sitios, es urgente que el país pase la página de los rellenos como solución principal para disposición de residuos y migre hacia alternativas que incluya; por ejemplo, ciclos productivos que permitan su adecuado aprovechamiento.

¿Cómo lograrlo?

Medellín y Antioquia son casos que pueden ofrecer referencias respecto a cómo responder a esta problemática en el país.

En el departamento, el 45% de los rellenos acabarán su vida útil máximo en 2023. Es una situación apremiante que se suma al hecho de que la mayoría de los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS) de los municipios de Antioquia, encargados en síntesis de que cada entidad territorial pase de una disposición de residuos lineal a circular, para su aprovechamiento, y así restarle presión a los rellenos, se raja en los informes de Contraloría.

Jairo Arango Paniagua, de la subdirección de gestión ambiental de Corantioquia, asegura que desde la Corporación buscan acompañar a los municipios para que esos PGIRS logren efectivos resultados en cuanto a economía circular, pero que los verdaderos avances para una mejor gestión de desechos se dará solo cuando las entidades territoriales “materialicen proyectos a nivel de subregiones y viabilizar proyectos como la generación de energía con residuos”.

El mismo reto tiene Medellín, que produce a diario 1.860 toneladas de basura que van a la Pradera, relleno que atiende además a otros 19 municipios y cuya vida útil se acortó al doble de lo estimado.

Según cuenta Hernán Darío Giraldo, coordinador ambiental del CES, en el Área Metropolitana la academia ha tomado la batuta para formular soluciones.

Restricción al uso de plástico de un solo uso (CES), producción de biogás y fertilizantes líquidos y sólidos con bio-reactores a partir de desechos orgánicos (U de A) y valorización de escombros para fabricación de ladrillos (Nacional) son algunas de las estrategias con las que buscan restarle presión a los rellenos.

“Desafortunadamente nos dimos cuenta tarde que el ciclo de vida de los rellenos era incluso la mitad del tiempo estimado y en todos los entes territoriales nos quedamos cortos en metas de cumplimiento de recicjale. Ahora estamos repuntando”, dice Giraldo, respecto a los reportes tanto de Contraloría como de Procuraduría respecto a falta de cifras confiables de aprovechamiento, aún en ciudades como Medellín, considerada referente en la materia.

Desde al Área Metropolitana indican que los 10 municipios que lo integran tienen actualmente PGIRS funcionales.

Sin embargo, según expresó en enero a este medio Jorge Lenin Urrego, los municipios no solo no están adaptando sus PGIRS para crear verdaderos modelos de aprovechamiento sino que ni el Área Metropolitana ni la Gobernación ofrecen soluciones concretas en cuanto a tecnologías necesarias para atender la cantidad de residuos que debe recibir la Pradera.

De fondo, como dice consultado al respecto el viceministro de Agua y Saneamiento, José Luis Acero, se necesita un profundo cambio en la cultura de consumo de la ciudadanía.

El Gobierno cree posible que mediante la construcción de celdas alternativas, disposición de unas 17 plantas nuevas (hay 3 actualmente), y la expansión planificada de varios rellenos, el país puede resolver por varios años más el tema de disposición de desechos.

Sin embargo, dice, “es a través de una educación de consumo lo que nos llevará a tener un 17 % de reciclaje del total de desechos y tener un panorama sostenible e incluso, referente en la región”.

Por ahora, la realidad indica que Colombia produce 11,3 millones de toneladas de residuos al año y solo aprovecha 1,8%. Así no hay relleno que pueda con esa carga.

Contexto de la Noticia

Paréntesis los lentos avances de chocó

Chocó, que históricamente ha lidiado con una mala disposición de residuos, está cerca de concretar un paso que debió dar hace décadas: cerrar el botadero Marmolejo. Quibdó tiene, conforme señalan sus habitantes, el deshonroso honor de ser la única capital del país que aún mantiene botadero a cielo abierto. Según cuenta Alexander Mena, exsecretario de Ambiente de la ciudad y promotor de la campaña para el cierre de Marmolejo, que se prolongará hasta 2024, “tendremos como solución temporal una celda de contigencia, pero el Gobierno ha mostrado interés para invertir recursos y hacer acá un proyecto de disposición de residuos referente para el país”.

Juan Felipe Zuleta Valencia

Soy periodista porque es la forma que encontré para enseñarle a mi hija que todos los días hay historias que valen la pena escuchar y contar.

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