Horas después de que el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, reconociera que “no fue una buena decisión” dar estatus político a disidencias de las Farc, en el marco de la paz total, el presidente Gustavo Petro le pidió la renuncia al funcionario.
Cuervo, que apenas llevaba cinco meses al frente del ministerio, complementó su balance en una respuesta a medios en la Universidad del Externado. Dijo que ese estatus político “violó el acuerdo de paz y generó muchísimos problemas”. E incluso mencionó una decisión del Consejo de Estado, la semana pasada, que fue en la misma línea.
En contexto: MinJusticia de Petro dijo que “no fue una buena decisión” dar estatus político a disidencias
También señaló que “se debió tener un marco jurídico desde el primer momento, desde el inicio de la negociación, porque eso generó incertidumbre, que permanece hoy, en las distintas mesas de negociación”, en referencia a lo que había hecho su antecesor, Eduardo Montealegre.
Sin embargo, en ningún momento dijo que la paz total fuera un fracaso, como lo han reconocido otros ministros. Cuervo sostuvo que la estrategia sí dejó resultados en algunos territorios. Como ejemplo mencionó a Quibdó y Buenaventura, donde, según dijo, se registraron reducciones en delitos como el homicidio y la extorsión, lo que permitió alcanzar “lo que uno podría denominar paz social”.
Para él, el balance debe hacerse de manera diferenciada según cada proceso de negociación. En el caso del ELN, señaló que el Gobierno entendió pronto que no había voluntad de paz de parte del grupo armado. Y sí indicó que ese proceso no fue exitoso.
Además, sobre el llamado a la “desobediencia civil pacífica” que hizo la semana pasada el excandidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, Cuervo señaló que no estaba de acuerdo.
Y es que no era la primera vez que el saliente minjusticia mostraba inconformidades con decisiones de Petro. Por ejemplo, apenas dos semanas después de su nombramiento dijo que no se alineaba con la idea de convocar una asamblea constituyente. “Creo que eso me saca del foco de lo que yo quiero hacer”, señaló en ese entonces.
Con su salida, Cuervo se convierte en el cuarto ministro de Justicia en propiedad del gobierno Petro. Antes de él pasaron por esa cartera Néstor Osuna (agosto de 2022-julio de 2024), Ángela María Buitrago (julio de 2024-mayo de 2025) y el exfiscal Eduardo Montealegre (junio-octubre de 2025).
Luego, pasaron cuatro meses en los que el MinJusticia estuvo en encargo hasta que hubo un nuevo nombramiento: el Cuervo en febrero. Y ahora, en pleno empalme y a punto de que se termine el gobierno Petro, se quedó sin cabeza de nuevo.
Así llegó Cuervo al gobierno Petro
Su nombramiento, como lo contó a este diario, se habría dado por casualidad, luego de que esa cartera quedara varias semanas sin un ministro designado.
Antes de ser nombrado, Cuervo se había referido con reparos a la emergencia económica; dijo que es “inconstitucional y un abuso de poder”. Sobre Montealegre, dijo que Petro lo había contratado para “justificar lo injustificable”.
Entonces, Cuervo llegó al Ministerio de Justicia con la misión de bajar la temperatura política y jurídica que había dejado Eduardo Montealegre. Su nombramiento fue interpretado como un intento del presidente Gustavo Petro por devolver estabilidad a una de las carteras que fue el centro de controversias institucionales y enfrentamientos con las altas cortes.
El exfiscal Montealegre habría sido el arquitecto del decretazo de la consulta popular par “saltarse” la negativa del Congreso. Luego habría sido uno de los principales promotores de la asamblea constituyente y profundizó las tensiones entre el Gobierno y otras ramas: hasta le había pedido a la Fiscalía que pusiera en prisión domiciliaria al procurador Gregorio Eljach.
Habría salido del Gobierno por publicar un borrador de proyecto de ley para convocar una Asamblea Nacional Constituyente, sin haberlo coordinado con Palacio.
En entrevista con EL COLOMBIANO luego de su designación, Cuervo dijo que le diría “no” al presidente cuando fuera necesario. “Creo que desde que uno lo diga con respeto y con buenos argumentos, no hay problema que llegado el momento le diga al Presidente cosas que quizás él no haya considerado o decirle que me parece que esa no es la estrategia”, indicó en su momento.
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Reitero en varios medios y en diferentes ocasiones que cuando aceptó el cargo, le había hecho solo una observación al Presidente: que él quería mantener sus posiciones; dijo que su rol contrastaba con el que tuvo el exministro Montealegre. Pero, al parecer, no le habría salido muy bien.
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