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Política | PUBLICADO EL 02 febrero 2022

Nuevo Liberalismo, la otra tensión en la Esperanza

El rifirrafe alrededor del Nuevo Liberalismo revivió. Se habla de “famiempresa”. Otra polémica del centro.

  • Iván Marulanda y Juan Manuel Galán FOTO COLPRENSA Y JUAN A. SÁNCHEZ
    Iván Marulanda y Juan Manuel Galán FOTO COLPRENSA Y JUAN A. SÁNCHEZ
  • Iván Marulanda y Juan Manuel Galán FOTO COLPRENSA Y JUAN A. SÁNCHEZ
    Iván Marulanda y Juan Manuel Galán FOTO COLPRENSA Y JUAN A. SÁNCHEZ

La crisis reciente en la Coalición Centro Esperanza, expuesta al país por Alejandro Gaviria e Íngrid Betancourt –recién retirada de la colectividad– es una de las que se vive en la unión de partidos de centro. La otra es la del Nuevo Liberalismo.

La tensión en la coalición, que ha prometido ser una muestra de la renovación política, gira alrededor de dos puntos: las acusaciones en contra de la forma en que se está gerenciando por parte de los hermanos Galán y las molestias con la lista al Senado.

Exdirigentes del partido de Luis Carlos Galán acusaron a Carlos y Juan Manuel, sus hijos, de ejercer de forma exlcuyente el control del Nuevo Liberalismo. En una carta firmada por Iván Marulanda, senador de la Alianza Verde, Arturo Sarabia, Alfonso Valdivieso, César Pardo y Carlos Arcesio Paz, aseguraron que los Galán no han cesado en sus esfuerzos por descalificarlos públicamente, después de una columna publicada por Daniel Coronell sobre los problemas del centro político. El periodista acusó a los hermanos de formar rancho aparte para la conformación de las listas al Congreso, en vez de enviar señales de unidad.

Carlos Fernando Galán, respondiendo a la columna, argumentó que la propuesta inicial de su partido era llegar con una lista cerrada de la Coalición a las elecciones legislativas. Sin embargo, eso no terminó pasando porque los verdes habrían impuesto una lista llena de nombres polémicos como el de León Fredy Muñoz –acusado por la Corte Suprema de Justicia por cargar cocaína en el aeropuerto José María Córdova de Rionegro– y, según Juan Manuel Galán, de seguidores de Gustavo Petro, como Inti Asprilla. Por eso, dijo, se terminaron inscribiendo dos listas aparte, la del Nuevo Liberalismo y la de la Centro Esperanza.

Por su parte, en conversación con EL COLOMBIANO, Marulanda sostuvo que Carlos Fernando Galán tergiversó los hechos sobre el no ingreso de los veteranos al Nuevo Liberalismo. “Los que hacíamos parte del Consejo Nacional del Nuevo Liberalismo en sus tiempos históricos, quisimos prestar nuestra colaboración para transmitir ese legado a las generaciones presentes y futuras”, explicó, agregando que “no encontramos ese espacio, porque la Corte Constitucional le tituló el partido a una persona desconocida para el Nuevo Liberalismo y por ese camino terminó en manos de los hermanos Galán, convertido en una empresa familiar”.

Sus acusaciones se asemejan a las de Rodrigo Lara, senador de Cambio Radical, a quien le negaron la precandidatura presidencial en el partido, en el que también militó su papá Rodrigo Lara Bonilla. Para él, la razón es simple: “Lo impidió una familia protegiendo la candidatura de uno de sus miembros, Juan Manuel Galán”, dijo en entrevista con este medio. Pero no se quedó ahí, porque habló de un manejo nepotista y familiar del partido.

A ese concepto se prendó la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien acusó a su contendor político, Carlos Fernando Galán, de “dejar tirada la curul” y renunciar para “concentrarse en su “famiempresa electoral”; el delfín la invitó a no participar en política y de querer hacerlo, a renunciar a su cargo.

La pelea desde Bogotá no es inocua, porque López es cercana a Sergio Fajardo –fue su fórmula en las presidenciales de 2018–, y Galán es precandidato de la Coalición, en donde cada día se caldean más los ánimos.

Marulanda no piensa que estas tensiones realmente ocasionen un daño a la Centro Esperanza, pues tiene un impulso no permeable por “las acciones egoístas de los hermanos Galán” y Juan Manuel Galán defiende las acciones de su partido como unificador de la Centro Esperanza. Pero todo contrasta con las otras colectividades, Equipo por Colombia y el Pacto Histórico, que buscan votos en una relativa calma entre sus miembros, mientras la Coalición tiene una nueva polémica pública cada semana.

La disputa entre Gaviria y Betancourt opacó ante la opinión pública los otros problemas de la Esperanza. No obstante, las acusaciones sobre el Nuevo Liberalismo vuelven a ponerse sobre la mesa, reviviendo una polémica de meses atrás que sigue generado asperezas

Contexto de la Noticia

Paréntesis LA SALIDA DE INGRID BETANCOURT

La última semana de enero fue turbulenta para la Centro Esperanza. Durante el debate de Semana y El Tiempo, el 25 de enero, Íngrid Betancourt cuestionó a Alejandro Gaviria, su coequipero de coalición, por las alianzas conformadas con políticos tradicionales como Miguel Ángel Pinto y Germán Varón Cotrino, del Partido Liberal y Cambio Radical, respectivamente. El exministro de Salud la llamó hipócrita y oportunista y en adelante, hubo un anuncio distinto cada día de la semana, hasta que, después de dar dos ultimátum a la Centro Esperanza para rechazar en bloque a las supuestas maquinarias, Betancourt dio un paso al costado y anunció su aspiración independiente a la presidencia.

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