Hace un año en Mesetas, Meta, el presidente Juan Manuel Santos cerró con candado el container en el que guardó las últimas cinco armas de las 7.132 recibidas de las Farc como grupo armado. Con la acción, el mandatario clausuró 54 años de conflicto armado con esta guerrilla y abrió la puerta a un mundo de posibilidades para los excombatientes desde la legalidad.
Ese 27 de junio Rodrigo Londoño Echeverri, excomandante de esa guerrilla conocido como “Timochenko”, recibió de Santos un fusil convertido en pala y ambos estrecharon sus manos. Prometieron trabajar por la paz. “La dejación de las armas es el símbolo del nuevo país que podemos ser, y estamos comenzando a ser”, dijo el jefe de Estado al recibir la última arma de las Farc.