Después del revés de 2022, cuando a su cabeza de lista –la atleta Caterine Ibargüen– no le alcanzaron los votos para llegar al Senado, hoy el Partido de La U decidió jugársela por el congresista antioqueño Juan Felipe Lemos para ser su #1.
La responsabilidad implica no solo sumar más apoyos y empujar la lista, sino reivindicar las banderas de una colectividad que –lo admite Lemos sin ambages– hoy está más movida por clanes y cacicazgos regionales, en lugar de votos de opinión a favor de causas singulares.
Reivindicando su lucha a favor del sector rural y cafetero, el congresista –el quinto más votado en 2022, con casi 87.000 votos– habló con EL COLOMBIANO sobre las implicaciones de ser cabeza de lista.
Asegura que la meta de la colectividad es conseguir al menos 1,8 millones de apoyos y que esperan conservar sus 10 senadores. Habla de los ‘Ñoños’, los Besaile o los Gnecco en la bancada, así como de las batallas que esperan dar en 2026. Admite que La U no tendrá candidato presidencial propio y advierte las flaquezas del gobierno de Gustavo Petro.
Se rumoró que, como en 2022, en La U querían jugársela por un deportista o alguien vinculado a ese sector como cabeza de lista, pero el ungido fue usted. ¿Cómo fue ese proceso interno?
“Exploramos la posibilidad de buscar alguien con trayectoria y que hiciera parte de la actividad política. Como no se logró concretar con figuras del deporte o de la escena pública –eran ajenas a la política–, decidimos que fuera uno de los miembros del Congreso.
Surgió mi nombre por propuesta de dos compañeros. Clara Luz Roldán, la copresidente, planteó al ‘cantante del gol’, Javier Fernández, y Alfredo de Luque se postuló él mismo. Los presidentes del partido sometieron esto a votación y saqué la mayoría.
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Es un reconocimiento a 16 años de actividad política ininterrumpida. Premiaron la coherencia con la que he actuado. No soy radical”.
Las cabezas de lista suelen marcar el tono programático de los partidos. ¿Cuál es su sello?
“Mi trayectoria está marcada por el rigor técnico y académico con el que he enfrentado cada debate, particularmente en temas económicos. Llevo 16 años en comisiones económicas, discutiendo reformas tributarias, planes de desarrollo y presupuestos.
Además, por mi origen de provincia, la causa del sector rural y cafetero ha sido mi bandera. Ahora, este nuevo reto implica llegar a ordenar la casa”.
¿Qué asuntos son prioritarios para “ordenar”?
“Es evidente que la salud ha desmejorado y la seguridad pasa por un muy mal momento. Aunque el Gobierno saque pecho con el crecimiento económico, la realidad es que el país se mantiene por la economía informal.
Como bancada nos concentraremos en una reforma a la salud desprovista de ideologías, que construya sobre lo construido, que no llegue a acabar lo que ha funcionado y que mejore lo que tiene dificultades”.
¿Cuál será su mayor apuesta en caso de ser reelegido?
“Tengo el propósito de honrar un compromiso con la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), que es la que agremia los sectores rurales y productivos, para crear la bancada agropecuaria.
El país ha avanzado en materia de producción agropecuaria y han aumentado las exportaciones rurales, lo que ha ayudado a dinamizar y mantener la economía de las regiones. Pero ha sido por el esfuerzo individual y no por una política de Estado”.
¿Cuáles son esas causas con las que se compromete?
“Queremos acabar con la informalidad rural, que es del 83%. Lo segundo, Colombia tiene 20 millones de hectáreas aptas para la producción de alimentos. El país tiene una gran oportunidad y se podrá aprovechar en la medida en que el Gobierno invierta en distritos de riego.
En tercer lugar, le apostamos a una política seria en materia de créditos y seguros de cosecha. Por último, buscamos que haya vías terciarias, una de las grandes debilidades que tiene el sector”.
Abanderando estas y otras luchas, ¿cuántos votos esperan sacar para 2026? Hoy la bancada es de 10 senadores...
“La meta proyectada por el partido es superar la barrera de 1’800.000 votos, lo que se traduciría en entre 10 y 11 curules. Hay que considerar que este no es un partido de opinión, sino de estructuras políticas regionales”.
Justamente hay críticas sobre senadores vinculados a clanes y su forma de hacer política: Julio Elías Vidal, Jhonny Besaile, José Alfredo Gnecco o David Name. ¿Le genera ruido como cabeza de lista?
“La política ideal sería que el elector votara en consideración a nuestras acciones, a la forma de proceder, al rigor académico. Pero, desafortunadamente, la realidad del ejercicio político en el país es otra.
Hay estructuras políticas muy consolidadas en las regiones y esto no es exclusivo de la U; todos los partidos, sin excepción, incluidos los de opinión como el Pacto Histórico o el Centro Democrático, tienen estructuras tradicionales que hacen la política como la conoce gran parte del país. Cambiar esto no es una tarea de un solo día, se requiere una reforma política”.
A propósito de estructuras políticas, ¿por qué Saray Robayo declinó su aspiración? ¿Le cobraron su relación con Emilio Tapia?
“No me gusta meterme en el fuero interno de mis compañeros. Cada uno evalúa el ejercicio político y las posibilidades que tiene. En el caso de Saray Robayo, desconozco las razones de su decisión, pero puedo asegurar que el partido no tuvo nada que ver”.
¿Tendrá La U candidato propio a la Presidencia?
“Decidimos que hasta el 8 de marzo la colectividad no tomará decisiones presidenciales. Eso significa que el que diga hoy que el partido ya está con alguien, miente y está hablando de manera individual sin la autorización de La U.
Eso lo advierto para que la gente tenga claridad de que no es cierto lo que viene diciendo un senador nuestro –y es respetable– que es petrista”.
¿Sí les dan los tiempos hasta marzo para decidir un candidato propio? ¿O ya la contienda está muy avanzada?
“Ya está muy avanzada. Cualquiera tiene la posibilidad, de manera individual, de apoyar al que quiera. Pero hay un grupo mayoritario de senadores que está dando la batalla para apoyar un candidato o candidata que pueda derrotar al del presidente Petro”.
¿A usted hoy le suena alguien?
“No me ponga en esa camisa de once varas. Estaré con quien represente todo lo opuesto a Petro y sus amigos”.
Habló de flaquezas en seguridad y economía, pero ¿qué otros frentes son problemáticos tras el Gobierno Petro?
“Es critico el desprecio absoluto por la institucionalidad y la Constitución. A este Gobierno solo le sirve la ley cuando le conviene; si no, pide constituyente, consulta popular o declaratoria de emergencia.