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Las cortes, los tribunales y otros órganos autónomos han tenido que salir a ponerle freno al presidente Petro y dejarle claro hasta dónde puede llegar su poder.
Parece que hasta lo último de su mandato, el presidente Gustavo Petro seguirá con una actitud desafiante y abiertamente confrontativa. El mensaje que envía es que las órdenes se pueden relativizar y que la libertad de expresión no tiene límites claros.
Si bien es cierto que el mandatario gambetea con facilidad cualquier consecuencia tras sus salidas en falso, también lo es que varias instituciones, a través de fallos, han tenido que recordarle dónde están los límites de su actuación, ponerle mesura a su libertad de expresión y exigirle respeto por las reglas y por los demás poderes.
Una serie de decisiones judiciales y posturas institucionales ha ido configurando, en los últimos meses, un mapa de límites al ejercicio del poder del presidente.
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Desde fallos que restringen el uso de las alocuciones presidenciales hasta choques con órganos autónomos como el Banco de la República,...