Tomás Jaramillo, uno de los cerebros del descalabro, tenía una colección prehispánica en su apartamento.
La colección de piezas prehispanicas de Tomás Jaramillo suma 80 ejemplares, que entraron en el decomiso de la Fiscalía a los bienes del cerebro de Interbolsa. FOTO
Colprensa
Dos ocarinas de la cultura Nariño usadas en tiempos prehispánicos, posiblemente elaboradas para imitar el canto de las aves en ritos ceremoniales, reposaban en un apartamento del barrio Rosales, en el norte de Bogotá. Al otro costado del lujoso predio, en el comedor principal, cinco urnas funerarias con figuras geométricas de la misma cultura decoraban el mueble. Un excéntrico gusto que data del año 500 a.C. y del cual se vanagloriaba Tomás Jaramillo, administrador del fondo Premium de Interbolsa.
Las urnas y las ocarinas hacen parte de un lote de 80 piezas de la era prehispánica que Jaramillo tenía en el inmueble, una especie de museo clandestino en el que también se hallaron elementos de las culturas Quimbaya, Tayrona, Calima, San Agustín,...