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Antioquia | PUBLICADO EL 24 octubre 2021

Fin a la cacería de 12 años de alias “Otoniel”

  • Dairo Úsuga David, de 50 años de edad, fue guerrillero, paramilitar y narcotraficantes. Se desmovilizó dos veces, pero siempre volvía a delinquir. FOTO cortesía de la policía
    Dairo Úsuga David, de 50 años de edad, fue guerrillero, paramilitar y narcotraficantes. Se desmovilizó dos veces, pero siempre volvía a delinquir. FOTO cortesía de la policía
  • Fin a la cacería de 12 años de alias “Otoniel”
  • Fin a la cacería de 12 años de alias “Otoniel”
  • Dairo Úsuga David, de 50 años de edad, fue guerrillero, paramilitar y narcotraficantes. Se desmovilizó dos veces, pero siempre volvía a delinquir. FOTO cortesía de la policía
    Dairo Úsuga David, de 50 años de edad, fue guerrillero, paramilitar y narcotraficantes. Se desmovilizó dos veces, pero siempre volvía a delinquir. FOTO cortesía de la policía
  • Fin a la cacería de 12 años de alias “Otoniel”
  • Fin a la cacería de 12 años de alias “Otoniel”
Por: Nelson Matta Colorado

Tras perseguirlo desde 2009, la Fuerza Pública le cerró la rutas de escape en un morro de Necoclí, Antioquia.

Con la rodilla de un militar en su espalda, y la cara contra la tierra húmeda de la selva, terminó la persecución de más de una década contra Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”, el máximo jefe del cartel narcoparamilitar Clan del Golfo.

La detención fue confirmada en la tarde de este sábado, cuando comandos de la Policía y el Ejército llegaron hasta inmediaciones de una finca ubicada en un sitio conocido como el cerro del Yoki, en el corregimiento El Totumo del municipio antioqueño de Necoclí.

El general Luis Fernando Navarro, comandante de las FF.MM., detalló que el operativo –llamado Osiris– comenzó en la madrugada del viernes, insertando 500 uniformados en distintos puntos de la región, encargados de bloquear las posibles rutas de escape del objetivo.

Durante varias semanas, 50 expertos en inteligencia de señales venían analizando datos satelitales, para realizar un mapa de ubicación con los recorridos de Úsuga.

“Sabíamos que tenía al menos ocho anillos de seguridad, repartidos en tres kilómetros, entre cerro Yoki y cerro Azul, y que dormía a la intemperie”, narró el general Jorge Vargas, director de la Policía.

El seguimiento detallado les permitió saber a los agentes que “Otoniel” se estaba alimentando de guaguas, y que su salud había desmejorado por la falta de medicamentos para el dolor de espalda.

El asalto se ejecutó a las 3:00 p.m., según Navarro, “de manera sorpresiva, porque el bandido no tuvo tiempo de salir de la zona ni conectarse con sus redes de apoyo”.

El presidente Iván Duque calificó lo sucedido como “la captura más importante del siglo en Colombia, y quizá la más importante a nivel mundial en contra de cabecillas de un cartel narcotraficante”.

“Otoniel” fue trasladado en helicóptero a una base militar y se le vio sonriente en las fotografías distribuidas por los comandos que lo esposaron.

En redes sociales comenzó a rodar el rumor de que tal vez se trató de una entrega acordada, como sucedió en 2018 con Carlos Tuberquia Moreno (“Nicolás”), el segundo al mando de la banda, pero el general Vargas reiteró que fue una “operación quirúrgica”.

Aunque no se reportaron enfrentamientos durante la aprehensión del capo, 24 horas antes, justo en el proceso de rodear el terreno, un anillo externo de seguridad atacó a un puñado de policías en un paraje rural de Turbo. Un francotirador le quitó la vida al intendente Edwin Blanco Báez, de 34 años y líder de un Escuadrón Móvil de Carabineros, impactándolo en el cuello y el tórax.

Experto en reincidir

La persecución contra “Otoniel” cobró relevancia en abril de 2009, cuando la Policía arrestó –también en Necoclí– a Daniel Rendón Herrera (“don Mario”), el cofundador de la organización criminal.

Los organismos de Inteligencia reportaron esa vez que “Otoniel”, junto a su hermano Juan de Dios Úsuga David (“Giovany”), quedó al frente de “los Urabeños”, como se le conocía en aquel entonces al Clan del Golfo.

Al quedar en el radar de las autoridades, la opinión pública conoció la historia de uno de los delincuentes más curtidos de Colombia. Úsuga nació el 15 de septiembre de 1971 en el municipio de Turbo, en una familia de 14 hermanos y padres campesinos.

A sus 15 años fue reclutado por la guerrilla del Epl, con la cual delinquió en la frontera de Antioquia con Chocó. En 1991 participó en su primera desmovilización, cuando esta estructura subversiva firmó la paz durante el gobierno de César Gaviria.

Sin embargo, “Otoniel” y “Giovany” regresaron a la delincuencia en las filas de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc). Úsuga fue enviado al bloque Centauros, en los Llanos Orientales, a órdenes de los comandantes Miguel Arroyave y “don Mario”, creando así los lazos que luego lo llevarían junto a ese último a liderar el Clan.

En 2005 se desmovilizó por segunda ocasión, en el marco de las negociaciones del presidente Álvaro Uribe con las Auc, pero al año siguiente se unió a “don Mario” y a otros exjefes paramilitares en Urabá, para continuar delinquiendo bajo otra bandera: la de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc).

En 2011, el Gobierno de Estados Unidos solicitó su extradición por cargos de narcotráfico transnacional, y posteriormente le asignó una recompensa de 5 millones de dólares, convirtiéndolo en el narco más buscado del país.

Al año siguiente la Policía dio de baja en Acandí (Chocó) a su hermano “Giovany”, con lo que “Otoniel” asumió totalmente las riendas, acompañado de un estado mayor de cinco comandantes.

Operación Agamenón

El 2 de febrero de 2015 la Policía lanzó Agamenón, la operación más grande en la historia reciente de la nación contra una estructura de crimen organizado. Cuatro generales y 1.200 policías de grupos especiales, con el apoyo logístico y tecnológico de EE.UU., Europol y el MI6, se tomaron la subregión de Urabá para derrotarlo en un plazo de 70 días.

El plan inicial fracasó. El conocimiento del territorio por parte de “Otoniel”, adquirido desde sus días de guerrillero, le sirvió para eludir el embate de la Fuerza Pública.

Desde la clandestinidad lideró la expansión del cartel, llegando a establecer redes en 23 departamentos y células narcotraficantes en Panamá, Venezuela y España.

En ese proceso se fue a la guerra con el Eln, las Farc y sus disidencias, “los Rastrojos”, “los Paisas”, “Libertadores del Vichada” y otros grupos ilegales, instigando múltiples masacres y desplazamientos forzados masivos en Antioquia, Chocó, Norte de Santander, Nariño, Córdoba y Valle.

En el plano transnacional, “Otoniel” se asoció con carteles mexicanos, centroamericanos y europeos, usando como plataformas de exportación marítima de cocaína al Golfo de Urabá; los puertos de Buenaventura, Barranquilla y Cartagena; y playas clandestinas de las costas Caribe y Pacífica.

El Clan llegó a tener cerca de 6.000 integrantes, cuatro bloques y 23 frentes, sumando combatientes armados, redes de apoyo y bandas locales subcontratadas a modo de franquicias.

En respuesta a sus movimientos, el Gobierno transformó a Agamenón en una campaña militar y policial de largo aliento. Entre sus resultados más importantes estuvieron las bajas de varios integrantes del estado mayor del Clan, como “Guagua” (2016), “Gavilán” e “Inglaterra” (2017), “el Indio Aristides” (2018) y “Marihuano” (2021).

Entre las muertes en enfrentamientos con las autoridades, y las capturas, “Otoniel” ha perdido más de 20 familiares en su sangrienta carrera. En la actualidad, en la cárcel pernoctan algunos de sus hermanos, como “la Negra” y “Cuarentano”.

Pese a esto, Úsuga logró evadir su captura durante tres gobiernos: el de Uribe, el de Santos y parcialmente el de Duque.

En septiembre de 2017, con ocasión de la visita a Colombia del Papa Francisco, “Otoniel” apareció en un video, anunciando sus intenciones de iniciar conversaciones de paz con la Casa de Nariño, con miras a su sometimiento a la justicia.

El presidente Juan Manuel Santos confirmó los acercamientos y delegó para tal fin al vicepresidente Óscar Naranjo. No obstante, las reuniones se congelaron cuando Iván Duque llegó a la Presidencia.

Zona del operativo en Urabá

Red de corrupción

En sus últimos tres años de libertad, de acuerdo con fuentes de Agamenón, “Otoniel” cambiaba constantemente de guarida, entre la selva del Darién, la serranía de Abibe y el nudo del Paramillo.

Usualmente andaba a lomo de mula, con una escolta personal de tres hombres y un anillo externo de seguridad de otros 20. En ese tiempo hubo 12 incursiones en el monte para detenerlo, que fallaron porque se filtraba la información a última hora.

“El Clan del Golfo cuenta con una red de informantes dentro de las Fuerzas Militares y de Policía, conformada por oficiales de alto grado, de capitanes para arriba”, le reveló un integrante de Agamenón a EL COLOMBIANO el año pasado.

Según fuentes de la Fiscalía, en los últimos cinco años han sido judicializados cerca de 200 integrantes de la Policía y las Fuerzas Militares, por presuntos nexos con el Clan.

Entre los casos más conocidos están el del mayor Adrián Torres, subcomandante de la Policía de Buenaventura (Valle), capturado en 2019; y el del mayor Héctor Murillo, jefe del Modelo de Cuadrantes de la Policía Antioquia, condenado a seis años en 2018.

Ahora que “Otoniel” tendrá que rendir cuentas ante la justicia, los investigadores esperan su colaboración para desmantelar la red de corruptos que lo protegía.

Posibles sucesores

Tal cual ocurrió cuando fue capturado “don Mario”, lo más probable es que el sucesor de “Otoniel” salga del estado mayor de la organización.

En ese sentido, según los dosieres policiales, la lista de candidatos comienza con Jobanis de Jesús Ávila Villadiego (“Chiquito Malo”), desmovilizado del bloque Bananero de las Auc, pedido en extradición por EE.UU. y considerado el número dos del cartel.

Le sigue Wilmar Antonio Giraldo Quiroz (“Siopas”), exguerrillero de los frentes 5° y 58 de las Farc, y actual comandante del bloque Pacífico del Clan, con influencia desde Chocó hasta Nariño.

Y José Gonzalo Sánchez Sánchez (“Gonzalito”), primo de crianza de “Otoniel”, desmovilizado del bloque Catatumbo de las Auc y cabecilla del bloque Roberto Vargas Gutiérrez del Clan, que opera en Córdoba, Sucre y Bajo Cauca.

Las fuentes de Inteligencia precisaron que ninguno tiene la capacidad de aglutinar que caracterizaba a “Otoniel”, por lo que prevén disputas internas y divisiones por el poder.

En ocasiones pasadas, cuando murieron cabecillas del Clan en operaciones de la Fuerza Pública, la reacción de la estructura mafiosa fue promover paros armados y planes pistola contra la Policía en sus áreas de influencia, situación que prende las alarmas por el encarcelamiento de “Otoniel”.

Contexto de la Noticia

ANTECEDENTES la situación judicial de dairo úsuga david

Según la Fiscalía, “Otoniel” tiene 122 órdenes de captura y siete medidas de aseguramiento (en calidad de reo ausente) de diferentes despachos judiciales, por cargos de homicidio, concierto para delinquir, terrorismo, secuestro extorsivo y narcotráfico, entre otros.

También tiene seis sentencias condenatorias vigentes, entre ellas una de 40 años de prisión por la masacre de 49 personas en Mapiripán, Meta, durante sus días de paramilitar en 1997.

A esto se suman los pedidos de extradición de tres cortes federales de EE.UU., por conspiración para exportar y distribuir cocaína en ese país.

Egresado de la U.P.B. Periodista del Área de Investigaciones, especializado en temas de seguridad, crimen organizado y delincuencia local y transnacional.

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