Darle oportunidad a dos extranjeros necesitados y ahorrarse un dinero en prestaciones sociales le pareció una moñona interesante a Juan*, un comerciante antioqueño que por dar empleo a foráneos irregulares afronta un lío judicial con Migración que le terminará costando varios millones de pesos.
Fue en agosto del 2016 cuando decidió abrirle las puertas de su cafetería, ubicada en el occidente de Medellín, a dos ciudadanos venezolanos que venían huyendo de la crisis en su país y llegaron al Valle de Aburrá en busca de mejores oportunidades laborales.
De acuerdo con el relato del empresario, luego de varios meses de trabajo con los dos extranjeros su perspectiva sobre contratar de manera irregular a foráneos cambió radicalmente por dos hechos aislados...