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Hasta Sodoma y Gomorra arderán en el pesebre navideño de Venecia

Desde este fin de semana, en el Santuario de San José se encendió el imponente y patrimonial montaje.

  • Un grupo de niños del municipio observa los detalles del pesebre gigante de Venecia, que este año incorpora varios relatos bíblicos e historias de la literatura universal. FOTOS ESNEYDER GUTIÉRREZ
    Un grupo de niños del municipio observa los detalles del pesebre gigante de Venecia, que este año incorpora varios relatos bíblicos e historias de la literatura universal. FOTOS ESNEYDER GUTIÉRREZ
  • Las edificaciones que componen el pesebre respetan en su mayoría las formas tradicionales de la arquitectura de los pueblos antioqueños. En la imagen logra apreciarse el aspecto de una plaza pública con vendedores.
    Las edificaciones que componen el pesebre respetan en su mayoría las formas tradicionales de la arquitectura de los pueblos antioqueños. En la imagen logra apreciarse el aspecto de una plaza pública con vendedores.
  • Por más de 18 años, el arquitecto Luis Fernando Betancur se ha encargado de montar el pesebre gigante de Venecia en el Santuario de San José.
    Por más de 18 años, el arquitecto Luis Fernando Betancur se ha encargado de montar el pesebre gigante de Venecia en el Santuario de San José.
03 de diciembre de 2023
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Envueltas por el humo e iluminadas por lo que parece ser el resplandor de un incendio, las casas destruidas de las ciudades de Sodoma y Gomorra se incorporaron este año al universo de historias y representaciones que cobran vida en el pesebre gigante del municipio de Venecia, Suroeste antioqueño.

Luego de más de un mes de trabajos en el Santuario de San José, este fin de semana se abrió al público el imponente montaje, que durante los últimos años se ha consolidado como uno de los atractivos turísticos más llamativos del Suroeste antioqueño en navidad.

El arquitecto Luis Fernando Betancur Merino, quien por más de dos décadas ha estado detrás de cada detalle de este espacio imaginario, anticipa que, además de la recreación de Sodoma y Gomorra, este año hay más elementos nuevos, que giran alrededor de las historias de la Biblia y la literatura misma.

Enclavadas en unas diminutas montañas cubiertas de musgo, un ejemplo de ello yace en dos pequeñas casas antioqueñas que recrean historias de la literatura universal. Mientras en una logra verse a una indefensa caperucita conversando con un lobo, en otra aparece Geppetto sosteniendo un martillo en sus manos junto a un Pinocho sentado en una silla.

La gente empieza el recorrido por los relatos literarios y terminan en la representación del nacimiento del Niño Jesús. La idea es que en medio de la vida cotidiana de un pueblo vayan apareciendo escenas de relatos bíblicos y literarios. No es un pesebre bíblico, ni solamente costumbrista, sino una mezcla”, apunta el arquitecto, añadiendo que detrás de toda esa conjunción de elementos el objetivo principal es que los niños que visiten la iglesia de Venecia y aprecien el montaje disfruten y se conecten con ese universo.

A pocos centímetros de las escenas de Caperucita Roja y Pinocho, Betancur señala la representación de Sodoma y Gomorra y confiesa que fue una de las recreaciones más complejas de elaborar para el pesebre de este año.

Y es que además de incorporar en las casas techos que parecen rotos y muros derruidos llenos de hollín, el arquitecto también se ideó un sistema de iluminación anaranjado que se asemeja al resplandor de las llamas, como si estas estuvieran consumiendo las viviendas desde el interior. En medio de la escena, varias columnas de vapor se levantan y dan la sensación de un lugar lleno de humo.

Para complementar la historia, una representación de la esposa de Lot, Edith, aparece parada junto a las casas convirtiéndose en sal.

Un montaje patrimonial

Apuntando hacia el rincón en donde está la escenificación del nacimiento, en el que hace 18 años se montó el pesebre por primera vez, el arquitecto señala que el mismo se ha ido expandiendo hasta ocupar casi todo un costado del Santuario de San José.

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Para dar una idea de ese crecimiento, Betancur explica por ejemplo que mientras hace 18 años el pesebre tenía una dimensión de seis metros de ancho por otros seis de largo, ahora ocupa un área de 260 metros cuadrados.

Si bien el montaje tarda más o menos un mes, el arquitecto advierte que el pesebre es producto de un trabajo que nunca se ha detenido durante todo ese tiempo.

Pese a que los orígenes del pesebre actual se remontan a 2004, cuando empezó la construcción de las primeras edificaciones, Betancur apunta que el verdadero primer pesebre que montó en el municipio vio la luz en 1982, cuando aún siendo estudiante de arquitectura se valió de pintura y cartón paja para recrear el nacimiento de Jesús.

“Ese primer pesebre tenía 36 metros cuadrados. Se exhibió una vez”, cuenta el arquitecto, lamentando que pocos meses después de ser guardado terminó estropeándose por accidente en una bodega.

Aunque por muchos años el municipio no volvió a ver un pesebre de ese tipo, unos 23 años después Betancur decidió volver a intentarlo, esta vez empleando materiales más resistentes y aplicando sus conocimientos de arquitecto formado.

Dentro de las edificaciones más tradicionales, todas construidas respetando las formas más comunes de la arquitectura antioqueña, uno de los recintos que sigue siendo más llamativo es la iglesia principal del pueblito, que con el paso de los años tiene cada vez más detalles incorporados en su interior.

Y es que además de exhibir una fachada con un vitral, tres torres y techos de teja, el templo está lleno de detalles en su interior, que van desde las bancas de la iglesia, un sagrario, imágenes religiosas y fieles orando de rodillas, hasta una multitud que merodea en su atrio y desde donde logra avistarse a un sacristán halando una cuerda para hacer sonar la campana.

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A los pies del templo, posteriormente aparece en escena un camino que conecta a todo un abanico de negocios en los que se recrean los oficios y trabajos tradicionales de los pueblos antioqueños.

A vuelo de pájaro, en el paisaje logran verse zapaterías, farmacias, barberías, una notaría, una talabartería, una joyería, entre muchos otros, cada uno envueltos en una multitud de personajes llena de sombreros, ponchos y carrieles y con figuras animadas, ejecutando acciones características de sus quehaceres.

En la parte superior, recordando el ferrocarril que en el siglo pasado también penetró la difícil geografía del Suroeste antioqueño y llevó carbón, café y todo tipo de mercancías desde y hacia Medellín, también discurre un tren.

Todos estos personajes antioqueños cobran protagonismo en otras escenas bíblicas que este año han permanecido en el pesebre, entre las que se destacan la construcción de la torre de Babel y del arca de Noé.

Mientras la primera este año está ligeramente más levantada, el arca de Noé también aparece cada vez más terminada y situada a pocos metros del nacimiento. Además de una fila de camellos, elefantes, jirafas y leones, esta última embarcación también aloja en su interior a un contingente de trabajadores antioqueños blandiendo sus herramientas contra la madera.

“Los niños son los fans más importantes de este pesebre. Entonces ellos van a ir reconociendo estas cosas que desde niños les están mostrando y no desdibuja el pesebre, que sigue siendo el pueblito antioqueño”, añade el arquitecto, anticipando que desde ya está preparando la edición de 2024, con promesas como la de recrear la escena del arca pero durante el diluvio (Leer Paréntesis).

Invitación a visitantes

Tras el encendido de este fin de semana, el pesebre gigante de Venecia estará disponible para recibir visitas durante todo diciembre y enero.

Óscar Andrés Sánchez, alcalde de Venecia, señaló que con la apertura de este espacio no solamente el municipio espera impactos positivos en su economía, sino para otros cascos urbanos cercanos.

Con base en cálculos de años anteriores, el mandatario local señala que auguran que por los menos 100.000 personas visiten el municipio durante esta temporada de fin de año. “Uno puede observar el impacto positivo en lo económico, ya que muchos comerciantes pueden llegar a vender un solo fin de semana lo que venden en una semana normal”, apuntó.

Por su parte, el arquitecto Betancur agregó que, además de la revitalización económica del municipio, el pesebre ya se convirtió en menos de dos décadas en parte de la identidad del municipio en diciembre. “Esto se volvió patrimonio del municipio. Este pesebre es del pueblo. Aunque yo lo hago, esto es algo que terminó volviéndose de la gente”, concluyó.

260
metros cuadrados es la extensión que hoy alcanza el pesebre de Venecia.
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