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Antioquia | PUBLICADO EL 01 junio 2020

Malos olores no cesan en la planta de Aguas Claras

Aunque hay un plan de manejo acordado con EPM, la empresa ha tenido retrasos en el cronograma por la pandemia. Debe quedar listo en octubre.

  • Por el problema de malos olores alrededor de esta planta de tratamiento de aguas residuales, en Bello, el comité de afectados reportó 404 quejas en abril y 647 en mayo. FOTO Carlos Velásquez
    Por el problema de malos olores alrededor de esta planta de tratamiento de aguas residuales, en Bello, el comité de afectados reportó 404 quejas en abril y 647 en mayo. FOTO Carlos Velásquez
  • Por el problema de malos olores alrededor de esta planta de tratamiento de aguas residuales, en Bello, el comité de afectados reportó 404 quejas en abril y 647 en mayo. FOTO Carlos Velásquez
    Por el problema de malos olores alrededor de esta planta de tratamiento de aguas residuales, en Bello, el comité de afectados reportó 404 quejas en abril y 647 en mayo. FOTO Carlos Velásquez
Por maria paula hernández b.

En enero pasado se formuló una solución que parecía ser el final de los malos olores de la planta de tratamiento Aguas Claras en Bello. EPM se comprometió a adelantar un plan con 36 acciones que, para junio, resolvería el problema. Sin embargo, la alcaldía denuncia que hay retraso en el cumplimiento del cronograma y las quejas de la comunidad aumentan.

“En febrero hubo 152 reportes y en la primera mitad de marzo hubo una reducción a 73 quejas. Le atribuimos esa mejoría a los trabajos de EPM y pensamos que estaba cerca la eliminación de los olores”, aseguró Juan David Casas, secretario de Medio Ambiente de Bello. Sin embargo, explicó, a partir de la segunda quincena del mismo mes, la cosa cambió: recibieron 230 quejas en esas dos semanas, para sumar 303 en todo el mes.

Según el Comité de Ciudadanos Afectados, que reúne la información de 325 viviendas de la zona, en abril se reportaron 404 quejas y en lo corrido de mayo van 647. Los horarios de mayor frecuencia de reportes, según la Alcaldía de Bello, son de 8:00 a.m. a 11 a.m., y de 5:00 p.m. a 9:00 p.m.

Por su parte, Henry Parra, presidente de Aguas Nacionales, filial de Grupo EPM encargada de la Planta Aguas Claras, aseguró que la pandemia ha interferido con la ejecución de los compromisos, pero que los olores sí han disminuido.

¿Cómo va el acuerdo?

Según el cronograma, los trabajos de control y eliminación de olores deberían estar ejecutados en un 80 %, pero van en un 55 %, según Casas. De 36 acciones que contempla el Plan, se han ejecutado 21, cuatro están en curso y 11 presentan retrasos. Y de las 16 que son catalogadas como prioridad alta, se han ejecutado 8.

Entre los pendientes de prioridad alta, indicó Casas, se encuentran procesos claves como el cerramiento de las descargas de biosólidos húmedos y secos, la compra e instalación de filtros de carbón activado definitivo en los pulsos de aire de los silos secos y el diseño de un sistema de recolección y tratamiento del aire del edificio de secado térmico.

“Decir que vamos a cumplir con el cronograma sería desconocer que hemos atravesado una pandemia de dos meses y medio”, señaló Parra. Las cadenas de producción de algunos de los proveedores se han visto paralizadas por las medidas de aislamiento, explicó, y hay contratistas que vienen del exterior cuyos viajes no han sido posibles.

Casas manifestó que el retraso “es una situación delicada”, ya que las empresas de servicios públicos fueron excluidas del decreto de aislamiento, y el cronograma debería haber continuado. “Las medidas adelantadas por EPM no han sido suficientes y no podemos esperar un nuevo cronograma por fuera de los términos acordados”, expresó.

Parra agregó que, entretanto, se han ejecutado acciones temporales, como hacer cerramientos provisionales con madera y plástico. “Somos conscientes de que los olores no han mermado en su totalidad, pero sí han disminuido significativamente”.

Versiones encontradas

“Las 21 acciones realizadas se traducen en 21 focos de olor eliminados. No hay razón por la cual los olores pudieran haber aumentado”, indicó Parra. Advirtió que si las quejas incrementaron desde marzo, la alcaldía debió reportarlo.

Casas aseguró que “es evidente el aumento de los olores” y explicó que lo han confirmado funcionarios que habitan la zona. Felipe Piedrahita, integrante del Comité de Ciudadanos Afectados, indicó que los reportes se han enviado a diario a los funcionarios de gestión social de EPM y se han entregado ante el Consejo Ambiental Departamental.

Para que el registro de olores no sea una percepción subjetiva, es necesario un sistema de medición científica, indicó Casas. Y este es otro de los puntos de alta prioridad incluidos en el plan que aún no se han ejecutado.

Al respecto Parra aseguró que se ha avanzado en la contratación de un instrumento de olfatometría dinámica que dará cuenta del problema en ocho puntos de la planta. El primer informe estará listo en junio, con resultados de mayo.

Sin embargo, indicó, este no permite la medición continua, por lo cual EPM dispuso de un grupo de cuatro profesionales que registran desde el pasado 11 de mayo, las 24 horas del día, los momentos con presencia de olor en la zona. Según el monitoreo, en 11 días hubo 63 episodios. De estos, 43 duraron 10 minutos, 13 duraron 40 minutos, cuatro duraron dos horas y tres duraron cuatro horas.

“Las quejas registradas se explicarían porque de un momento de olor pueden desprenderse múltiples reportes”, explicó Parra y concluyó que, aunque es difícil establecer cronogramas en medio de la emergencia, se espera que los malos olores alrededor de Aguas Claras hayan terminado en octubre.

Contexto de la Noticia

Paréntesis MÁS ALLÁ DE UNA INCOMODIDAD

Según cifras de la alcaldía, esta situación afecta a cerca de 40.000 habitantes de las comunas 7, 8, 9 y 10 de Bello. A pesar de que la emisión de olores no viola la normatividad, las afectaciones que genera en los habitantes van más allá de un mal rato. Piedrahita explica que, por la emergencia, la gente pasa los días en casa y los malos olores ocasionan dolores de cabeza, estrés e irritabilidad. “Varios habitantes han vendido sus apartamentos por menos del valor en que los compraron”, aseguró. A esto se suman las afectaciones psicosociales y perjuicios de relación que explicó Casas. “Esto ha implicado que, en muchos casos, las personas ya no quieran ir a sus casas, no atiendan a sus amigos ni se reúnan con sus familias”.

Maria Paula Hernández Bergsneider

Periodista del Área Metro. Interesada en pensar y narrar la ciudad desde un enfoque investigativo y humano.

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