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Antioquia | PUBLICADO EL 19 mayo 2020

La camilla hecha de tetrapack, un invento made in Medellín

  • Cada camilla ecológica de polialuminio pesa 62 kilos, tiene un alto de 50 centímetros, un ancho de 90 centímetros y un largo de 2.1 metros. Cuesta 349.100 pesos. FOTO EDWIN BUSTAMANTE
    Cada camilla ecológica de polialuminio pesa 62 kilos, tiene un alto de 50 centímetros, un ancho de 90 centímetros y un largo de 2.1 metros. Cuesta 349.100 pesos. FOTO EDWIN BUSTAMANTE
  • Cada camilla ecológica de polialuminio pesa 62 kilos, tiene un alto de 50 centímetros, un ancho de 90 centímetros y un largo de 2.1 metros. Cuesta 349.100 pesos. FOTO EDWIN BUSTAMANTE
    Cada camilla ecológica de polialuminio pesa 62 kilos, tiene un alto de 50 centímetros, un ancho de 90 centímetros y un largo de 2.1 metros. Cuesta 349.100 pesos. FOTO EDWIN BUSTAMANTE
Por DIEGO ZAMBRANO BENAVIDES

Un diseño de la U. de M. caló en la compañía Proplanet, que ya fabricó 20 unidades. El producto apunta a aliviar déficit para atender la pandemia, y mucho más.

En una tienda de barrio venden al menos 400 cajitas de jugo al mes. Si reunimos los desechos que se generan por la venta de este producto en 73 de esos negocios, tendremos 29.200 empaques de tetrapack, que son solo 24 más de los que se necesitan para fabricar una camilla hecha de material reciclado, uno de los inventos que surgieron en medio de la cuarentena en la Universidad de Medellín. ¿Se imagina usted la contribución al medio ambiente?

Eso fue lo que pensó el profesor de la Facultad de Ingenierías de la institución, Mario Alberto Luna del Risco, que además ideó un diseño que sirviera para atender la pandemia; es decir, poder dotar con estas camillas a centros médicos, coliseos y otros espacios, que tengan déficit para internar a los enfermos del virus.

Hace dos años, el docente lideró la obtención de una patente por la invención de unos ladrillos ecológicos (fabricados con botellas plásticas llenas de material compactado), sobre lo cual EL COLOMBIANO informó en octubre de 2017.

Ahora, en alianza con Proplanet, como fabricador, y Tetra Pak, como enlace para obtener los insumos, ya produjeron 20 camas que están listas para salir al mercado.

Buscando el punto

Luna explicó que los empaques, compuestos de aluminio, plástico y trazas de cartón, no son tan rígidos como una base de madera, por eso fue un desafío buscar el equilibrio o la forma para sortear el obstáculo de la flexibilidad. Hubo que generar una base y adecuar soportes verticales para obtener la solidez deseada. En una semana lograron entregar el diseño final e, incluso, fue cedido al fabricante, pues el interés de la U. de M. no era buscar lucro de las camillas ecológicas que crearon.

Luego de que Proplanet pudiera reiniciar labores gracias a la reactivación económica, su gerente Santiago Cáceres recibió la propuesta universitaria y la pusieron en marcha. Cabe recordar que esta compañía ya tiene un programa social llamado Mi Pupitre, que desde 2014 fabrica, precisamente, pupitres para escuelas populares, llevándolos desde La Guajira hasta Nariño. La empresa, según Cáceres, solo el año pasado compró 300 toneladas de tetrapack para reciclarlo.

“Con esto de la camilla, nosotros estamos en capacidad de elaborar una en 60 minutos. Su precio es de 349.100 pesos, por lo que resultarían de bajo costo y nosotros creemos que incluso puede servir para centros carcelarios, pues se pueden armar en dos minutos, sin necesidad de herramientas ni tornillos. Son fáciles de almacenar”, expresó Cáceres.

Sobre la vida útil, el docente Luna estimó que podrían durar hasta 30 años, y en cuanto a su utilidad manifestó que podría ir más allá del sector salud, pues el gran problema del tetrapack era el posconsumo, los empaques vacíos, pero estos “pueden usarse para convertirlas en camillas de campamentos militares y otros usos sostenibles”.

El mobiliario hecho con estas cajas de jugos, o de leche, ya se puede ver en Medellín. El Inder hizo un contrato con Tetrapack y, por ejemplo, algunos puntos ecológicos del estadio en los que usted deposita los desechos están elaborados con el material aquel.

Beneficios y ahorros

Que los empaques dejen de llegar directamente al relleno sanitario y darles una nueva vida, es lo que justifica para Mónica Montes, gerente de sostenibilidad de Tetra Pak, enfilar los esfuerzos en esta dirección.

Ella mencionó, además, otras bondades del sobrante del polialuminio, que es lo que queda al separar las trazas de cartón (que luego serán recicladas para otros usos, como platos y envases), como que absorbe un 37 % menos de humedad que otros materiales, o que la superficie puede ser hasta 6 grados centígrados más fresca.

El docente Luna quiso destacar, por su parte, los beneficios ambientales que han podido constatar desde la academia sobre el reciclaje del tetrapack. Cada tonelada, dijo, ahorra 1.500 kilogramos de madera, 100.000 litros de agua y 221 kilogramos de diésel.

“Hay que tener en cuenta que cada kilo de polialuminio usado para fabricar mobiliarios representa 104 envases de un litro. Y más, 16 kilos reciclados de ese material generan una reducción de dos kilogramos en la huella de bióxido de carbono”, anotó.

Si en casa todavía no separa los residuos que genera, piénselo bien, pues hacerlo no solo podría mejorar la calidad de vida de un reciclador, sino que facilita la obtención del material necesario para emprender este tipo de iniciativas.

Diego Zambrano Benavides

Periodista de la Universidad de Antioquia interesado en temas políticos y culturales. Mi bandera: escribir siempre y llevar la vida al ritmo de la salsa y el rock.

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