Trasteo es desarraigo pero también adaptación. Nostalgia y transformación. Esta palabra define con precisión la historia de Guatapé, un destino de colores que atrae turistas por montones pero que encierra una historia de entereza, lejana a la tranquilidad que concitan sus calles.
El símbolo de identidad moderno del municipio, el zócalo, fue el punto de partida del levantamiento popular de los años 80 cuando el 70 % del territorio quedó sumergido por la construcción del embalse. Hoy, cuatro décadas después, la administración y los líderes cívicos cierran filas delante de las fachadas multicolores para enfrentar dos nuevas amenazas: el crecimiento urbano y el turismo depredador. Esta es la historia de la primera y segunda resistencia.