x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Sergio Restrepo: “La filosofía del empresario antioqueño hay que protegerla”

Sergio Restrepo fue parte del grupo de fundadores del Sindicato Antioqueño y de Proantioquia. De los pocos sobrevivientes de esa generación que marcó un hito en el departamento. Una conversación sobre su libro de memorias.

  • El empresario Sergio Restrepo Londoño fue uno de los fundadores de Proantioquia y el Sindicato Antioqueño. También fue gerente de EPM y participó en la estructuración de Puerto Antioquia. FOTO: El Colombiano.
    El empresario Sergio Restrepo Londoño fue uno de los fundadores de Proantioquia y el Sindicato Antioqueño. También fue gerente de EPM y participó en la estructuración de Puerto Antioquia. FOTO: El Colombiano.
Luz María Sierra

Directora de EL COLOMBIANO.

hace 3 horas
bookmark

Sergio Restrepo Londoño es un testimonio vivo de la historia empresarial y cívica de Antioquia. Durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI cumplió un papel fundamental, no solo para la gestación y creación de iniciativas tan importantes como Proantioquia y el Sindicato Antioqueño, sino que fue uno de los protagonistas tras la construcción de Puerto Antioquia.

También es el exgerente vivo más antiguo de EPM y cumplió un rol crucial en la materialización de la central hidroeléctrica de Guatapé.

Puede leer: Falleció Juan Guillermo Jaramillo Correa, expresidente de Proantioquia

Con la perspectiva que dan los años, Restrepo recogió sus vivencias en un libro de memorias, titulado Dejando huellas, en el que, entre muchos episodios, reconstruye cómo hace medio siglo el empresariado paisa unió fuerzas para hacerle frente a la arremetida de capitales externos que se estaban apropiando de las principales compañías de la región, para dar vida a lo que luego se conocería como el GEA.

En diálogo con EL COLOMBIANO, Restrepo da un abrebocas de su autobiografía y explica lo que para él es el activo más valioso del departamento: una filosofía empresarial de servicio cívico que todavía permanece vigente.

Lo estamos entrevistando porque escribió un libro: Dejando huellas. Usted es una persona que ha dejado muchas huellas; es decir, uno lee su historia y participó en la fundación de Proantioquia, en la fundación del Sindicato Antioqueño, fue gerente de EPM, estuvo en la proyección de Puerto Antioquia, muchos hitos de Antioquia. ¿Cómo era esa época en la que los empresarios se juntaban a ver cómo hacían el bien por la región?“

Ese es el punto clave de todo lo que ha pasado. Antioquia se ha caracterizado por ser un departamento cívico. Y el empresario antioqueño de toda la vida ha sido siempre cívico. Ha considerado que una de sus misiones más importantes es trabajar por sus conciudadanos, por la gente. Desde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX hubo muchas gestiones empresariales para promover desarrollos y defender los intereses de Antioquia, hasta que en 1975 fundamos a Proantioquia”.

¿Cómo fue esa historia?

“La historia de Proantioquia es realmente muy especial. Veníamos de haber trabajado cívicamente en una entidad que se llamaba la Corporación Patriótica de Antioquia, que era una entidad que manejaba el doctor Alberto Jaramillo Sánchez, un político y empresario muy importante del siglo XX. A raíz de su enfermedad y su muerte, se acabó la corporación. En 1975, un grupo de empresarios antioqueños, entre los cuales estaban José Gutiérrez Gómez, Vicente Uribe Rendón, Pedro María Botero, Santiago Mejía Olarte, Ricardo Ángel Villa, Luis Fernando Echavarría Vélez y Juan Gonzalo Restrepo Londoño, empezaron a pensar en la posibilidad de hacer una nueva entidad cívica que trabajara por los intereses de Antioquia. Como yo había trabajado previamente en la Corporación Patriótica de Antioquia como secretario del doctor Jaramillo Sánchez, me llamaron a preguntarme cómo se hacía, si revivíamos a la corporación o fundábamos una nueva. Fundamos una nueva que es Proantioquia. Participamos 12 personas en la fundación”.

Vi que se cumplieron 50 años, el año pasado, de Proantioquia y los únicos que quedan vivos de esos 12 eran usted y el señor Echavarría...

“Luis Felipe Echavarría. Fue una selección muy especial. Se juntaron seis conservadores y seis liberales. En segundo lugar, había cuatro grupos por edades: tres mayores, luego otros tres, luego otros tres y luego otros tres”.

Usted estaba en los últimos tres...

“Yo estaba en los últimos tres, en compañía de Luis Felipe Echavarría y de Carlos Córdoba Congote, que fue presidente de Noel. Y luego estaban, entre otros, Santiago Mejía Olarte que estaba en el segundo grupo con Ricardo Ángel Villa y Juan Gonzalo Restrepo”.

Uno lee de toda esa época de Antioquia y encuentra que personajes como Ricardo Ángel y Santiago Mejía Olarte eran como unos motorcitos de todas estas convocatorias, ¿o en general todos participaban de manera igual?

“La verdad es que Proantioquia fue constituida fundamentalmente por el grupo de los mayores, que era Vicente Uribe, José Gutiérrez Gómez y Pedro María Botero, y el grupo de los segundos que eran Santiago Mejía Olarte, Ricardo Ángel Villa y Juan Gonzalo Restrepo Londoño. Participaba yo porque venía de la historia de la Corporación Patriótica de Antioquia. Nosotros nos reuníamos en la oficina de don Vicente o en la oficina de Santiago Mejía y conversábamos de cómo podíamos fundarla y cómo podíamos empezar a trabajar, cosa que se hizo en 1975. Por eso el año pasado cumplimos 50 años”.

¿En ese momento se reunían y sacaban plata del bolsillo para hacer cosas comunes o diseñaban estrategias para la ciudad y la región?

“Más que todo diseñar lo que se iba a hacer y por qué se iba a hacer. El presidente de Colombia en esa época era Alfonso López Michelsen y comenzaba una época difícil en Medellín, que fue a finales de los años 70. Estábamos preocupados por lo que estaba pasando: por el narcotráfico, la inseguridad que había y cierto tipo de confrontaciones con el Gobierno Nacional por diferentes temas de orden económico. Además, ya se empezaba a ver con mucha preocupación la intervención de otros grupos financieros del país y del exterior que querían comprar acciones a compañías colombianas. Nos juntamos a conversar sobre esos temas. El problema de dinero sí era importante, pero no fue un problema fundamental, porque la Fraternidad Medellín, que fue una entidad muy importante fundada a finales de la década de 1950, propició algunos recursos para que Proantioquia comenzara a funcionar”.

A propósito, ¿fue primero Proantioquia y después el Sindicato Antioqueño?

“Así es”.

Pero el grupo era parecido, ¿no?

“Realmente el Sindicato Antioqueño se constituyó en las oficinas de Proantioquia. Se constituyó cuando un día don Santiago Mejía me llamó, yo trabajaba en Proantioquia, y nos reunimos en su oficina con Ricardo Ángel Villa. Revisamos lo que estaba pasando a nivel empresarial. Antioquia ya había dejado de ser la propietaria, por decirlo de alguna manera, de compañías como Postobón, Cervecería Unión, Cine Colombia y Coltejer”.

Siga leyendo: Estos son los nuevos líderes empresariales de Medellín

En la medida en que brillaban las compañías, había gusto de otros empresarios que querían adueñarse, porque estas empresas eran de acciones de mucha gente...

“Todas eran sociedades anónimas y se vendían en la Bolsa de Medellín y de Colombia, entonces venían y compraban acciones los empresarios que querían unificar mercados, por decirlo de alguna manera. Fue el caso de Cervecería Unión, que la compró el grupo Santo Domingo, comprando Bavaria primero, luego Cervecería Unión y uniéndola a Águila, que finalmente terminó siendo de Bavaria. De tal manera que eso nos llevó a conversar que algo había que hacer, porque nosotros creíamos, y yo sigo creyendo, que la filosofía administrativa del empresario antioqueño es valedera y hay que protegerla”.

Eso era lo que los unía, porque suena hoy, visto en la distancia, un poco extraño que quisieran que las empresas no se fueran del departamento...

“Teníamos una convicción de la filosofía empresarial del antioqueño. El servicio cívico, el trabajar por la comunidad. El creer en una manera de manejar las empresas. Es una manera de ser que ha permitido que, durante todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI, Antioquia sea como es Antioquia y Medellín como es Medellín. Sin que eso quiera decir que todo es perfecto o que no hay que renovar, pero ha sido una filosofía importante que permitió que las empresas pudieran crecer, multiplicarse y convertirse en lo que Antioquia es hoy para el país”.

Entonces, cuando se sentaron dijeron: “Bueno, estas ya las perdimos como Postobón y Cervecería Unión”, pero en ese momento hicieron una estrategia, ¿cómo fue?

“Hicimos una estrategia donde empezamos a conversar sobre cómo conseguir que los personajes que estaban invirtiendo en Antioquia cambiaran algunos activos por otros, que no fueran necesariamente de nuestras empresas. Iniciamos comprando una participación en Colseguros, donde tenían una participación importante en varias empresas antioqueñas como Suramericana, Nacional de Chocolates, Noel, Fabricato. Entramos a la junta de Colseguros con ánimo de que esas inversiones quedaran dentro del panorama empresarial antioqueño. Entramos Fabio Rico Calle, Abel Pérez Gil, Carlos Córdoba y yo. Estuvimos un tiempo en la junta hasta que le vendimos al grupo Santo Domingo a Colseguros y nos quedamos con las inversiones que tenía Colseguros en Antioquia. Luego hicimos contacto con el grupo de Jaime Michelsen para diseñar una metodología y poderles comprar sus acciones. Entonces llegamos a un negocio completo y cambiamos activos. Posteriormente, hicimos otra inversión que fue comprar a Cadenalco. Hicimos una vaca y conseguimos dinero con empresas antioqueñas, del Valle del Cauca y de Bogotá, logrando que Cadenalco quedara en manos del Sindicato Antioqueño”.

Y ahí lograron que estas empresas quedaran en manos del Sindicato Antioqueño, el llamado enroque que fue un modelo exitoso por mucho tiempo, que finalmente terminó el año pasado con la incursión de la familia Gilinski que se tomó a Nutresa

“Fueron 50 años de gestión. Después de la primera parte de la gestión, llegó a Suramericana de Seguros Nicanor Restrepo y montó un equipo para crear lo que posteriormente se llamó el GEA. El GEA logró el desarrollo muy exitoso de compañías tan importantes como el Grupo Argos, el Grupo Sura, Bancolombia y Nutresa, hasta que Gilinski quiso llegar a Antioquia y se quedó con el Grupo Nutresa. Entonces ya se acabó el GEA, porque las cosas cambian, el tiempo cambia y obviamente estamos conformes con la apertura económica y la llegada de nuevos accionistas a Antioquia”.

Usted también estuvo en otro buque insignia de la economía antioqueña que es EPM, ¿en qué época fue gerente?

“Sí, yo soy el gerente de EPM más antiguo vivo. Fui gerente entre los años 1974 y 1975, cuando fueron alcaldes de Medellín Guillermo Mora Londoño, Federico Moreno y Fernando Uribe”.

Estamos hablando de hace 50 años. Cuéntenos un poco, ¿EPM era una empresa tan potente en esa época?

“Yo cuento una historia sobre esa época que demuestra cómo EPM ha sido una filosofía de gestión gerencial dentro del servicio público. Siendo gerente, me llamó el embajador de Japón y me dijo que un grupo de empresarios japoneses habían definido estudiar algunas empresas de América Latina y encontraron que la más importante en servicios públicos, como muestra de buena gestión gerencial, era EPM. Vinieron, les mostramos lo que teníamos en agua, luz y teléfono. En materia de energía estábamos desarrollando el proyecto de El Peñol, habíamos desarrollado previamente Guadalupe .A mí me tocó iniciar la compra de las tierras en El Peñol-Guatapé e iniciar la operación de desarrollo del proyecto. El proyecto se comenzó a desarrollar en 1973 y se terminó durante la gestión de Diego Calle Restrepo en 1979”.

¿Cuál es la magia? Usted que estuvo ahí en EPM desde esa época.

“Una filosofía administrativa de proteger la empresa de la política, de defender los intereses de la sociedad, de vender una imagen de buen manejo. Un ejemplo más moderno es el Metro de Medellín. El Metro es un ejemplo ante el mundo entero porque es manejado dentro de un criterio de pertenencia de parte de todos los ciudadanos. EPM es del pueblo antioqueño. No es una empresa que se maneja por fuera del sector público o privado, sino que hace parte de la idiosincrasia. Lo mismo pasa con el Metro”.

¿Usted cree que esa filosofía sigue todavía vigente en Medellín y en Antioquia?

“Prueba de que sí sigue así, es lo que ha pasado en el último año y medio, cuando llegó a la alcaldía de Medellín Fico y llegó el gobernador. Estamos trabajando conjuntamente por Antioquia, desarrollando nuestros proyectos con total transparencia y deseo de servir a la comunidad. Lo que se está haciendo para Urabá en este momento”.

Habla sobre Puerto Antioquia, en el que usted participó...

“Efectivamente. Dentro de mis actividades como promotor o trabajo de banca de inversión, me tocó iniciar el proceso de Puerto Antioquia. Puerto Antioquia no es la labor de una sola persona, es el esfuerzo de un grupo multidisciplinario de antioqueños y no antioqueños. En el año 2008, don Guillermo Henríquez Gallo, un empresario bananero de Urabá, me llamó y me mostró la tierra. Me dijo que tenía 38 hectáreas y quería ver qué se podía hacer, tal vez un embarcadero. Yo estudié el tema y le propuse que hiciéramos un puerto de verdad. Contratamos a la firma Araujo Ibarra de Bogotá para coordinar los estudios. Trabajamos desde 2008 hasta 2022. Hubo dos etapas, una que fracasó hasta 2013, porque no logramos el cierre financiero. Luego hicimos un contacto con un grupo de Cali, con Óscar Isaza en una firma llamada PIO, contratamos a PIO y desarrollamos un proyecto mucho más grande. Hicimos todos los contactos para conseguir la financiación y montar a Puerto Antioquia, que hoy ya está operando”.

Usted nos habla de toda esta clase empresarial antioqueña y los modelos colaborativos con la sociedad. ¿Cómo funcionaba el papel de la política en ese grupo? ¿Qué tanto incidía Proantioquia o el GEA en la política?

“El empresario antioqueño tradicional ha sido un espectador de la política. Ha participado directamente, pero no necesariamente ha sido político y no ha hecho grupo político, pero siempre ha vivido de alguna manera la política en Antioquia. Le cuento, por ejemplo, Carlos E. Restrepo, después de la guerra de los Mil Días, junto con Fidel Cano, Marceliano Villa, Alejandro Echavarría, Alejandro Ángel y Ramón Restrepo Medina fundaron una entidad cívica para defender la democracia en Colombia y los intereses de Antioquia. Desde esa época el sector empresarial comenzó a trabajar cívicamente por el departamento, lo cual indirectamente implicaba participar en política. Carlos E. Restrepo terminó como presidente de la República en 1910”.

Entiendo que los empresarios antioqueños también contribuyeron en el fin de la dictadura de Rojas Pinilla.

“Totalmente cierto. En 1957, cuando Alberto Lleras Camargo se juntó con Laureano Gómez para crear el Frente Nacional, lo primero que lograron fue tumbar el gobierno de Rojas Pinilla. Los empresarios se juntaron con los sindicatos y la academia para que se hiciera un solo grupo que paralizara al país, a tal punto que sin un solo disparo llevaron a Rojas Pinilla a renunciar a la presidencia”.

¿Y cómo ve usted el papel de estos empresarios en este momento del país?

“La situación coyuntural que estamos viviendo en Colombia obliga a que el sector privado se sienta corresponsable de lo que está pasando. Colombia está pasando por un momento muy difícil y las decisiones electorales obligan a que el sector privado participe, motive y lleve a que la gente vote para mostrar qué es lo que realmente el pueblo colombiano quiere hacia el futuro”.

Club intelecto

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida