En carretas tiradas por bueyes, que transitaban por caminos estrechos, salieron de Urabá las primeras exportaciones de banano, a comienzos de 1964. Hoy, son 2 millones las toneladas de la fruta que salen de la región cada año.
Hasta hace poco, los racimos viajaban en barcazas hasta el mar Caribe para ser transferidos a contenedores y el embarque demoraba días, incluso semanas. Sin embargo, con la entrada en operación de Puerto Antioquia, en febrero de este año, procesos que antes tardaban días hoy toman horas.
Este puerto, que tiene la capacidad de mover 7 millones de toneladas al año, puede llevar mucho más rápido a los mercados internacionales los productos colombianos, especialmente el banano y otros productos perecederos.
Con sus 1.340 metros de longitud, cinco posiciones de atraque y un calado de 16,5 metros —que permite el ingreso de buques de gran tamaño—, así como su capacidad para operar durante las 24 horas del día, los siete días de la semana, se espera que mueva el 10% del comercio exterior del país y genere ahorros en costos logísticos de 30%.
“Nuestra gran ventaja competitiva y comparativa es nuestra ubicación geográfica: estamos 300 kilómetros más cerca de los centros productivos y de consumo de Colombia”, señala Alejandro Costa, presidente de Puerto Antioquia, y agrega que la vocación del puerto es generar eficiencia logística para la carga local y que puede convertirse en un epicentro de conexión para la región, al estar cerca del canal de Panamá. “[...] Tenemos una cobertura del 45% de los orígenes y destinos en los que se concentra la mayoría del comercio exterior de Colombia”.
Solo en su primer mes de operación, el puerto movió 3.400 contenedores y se espera que la cifra aumente, impulsada no solo por su localización estratégica, sino por la tecnificación, la automatización y el uso de datos e inteligencia artificial. Esto se traduce en menores tiempos logísticos, reducción de costos y mayor predictibilidad, trazabilidad, eficiencia y seguridad en el intercambio comercial.
Su escáner permite revisar la carga en minutos (entre 3 y 5); además, cuenta con plataformas digitales para hacer seguimiento desde el ingreso hasta el embarque y con procesos automatizados de cargue y descargue mediante grúas que aportan velocidad y eficiencia operativa.
Aunque quedan algunos retos por resolver, asociados a la finalización del Túnel del Toyo y al avance de las concesiones que hacen parte del corredor vial al puerto, el presidente de esta terminal va un paso más allá y plantea la posibilidad de una conexión férrea entre el Caribe y el Pacífico que permita acercar aún más la producción nacional al mercado global.
“Somos esa primera alternativa al tener un puerto que está mucho más cerca de estos centros productivos y de consumo, y donde, a futuro, se esperaría conectar el Caribe con el Pacífico a través de vías férreas, además de toda la infraestructura vial que se está desarrollando en Colombia”
Regístrate al newsletter