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Tendencias | PUBLICADO EL 15 mayo 2022

Las jornadas más largas en el colegio son mejores para los estudiantes

Así lo demuestra un estudio reciente.
Sin embargo, no es lo usual. Le explicamos.

  • Hay una brecha evidente entre los colegios públicos y los privados en este tipo de jornadas. FOTO Jaime Pérez
    Hay una brecha evidente entre los colegios públicos y los privados en este tipo de jornadas. FOTO Jaime Pérez
  • Hay una brecha evidente entre los colegios públicos y los privados en este tipo de jornadas. FOTO Jaime Pérez
    Hay una brecha evidente entre los colegios públicos y los privados en este tipo de jornadas. FOTO Jaime Pérez
Laura Franco Salazar

Los niños y niñas que pasan más tiempo en el colegio tienen un mejor crecimiento académico y personal. Así lo demuestra un estudio realizado por el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana, que recopiló y analizó datos en todo el país entre los años 2014 y 2019.

Pese a esto, en el país la mayoría de estudiantes de primaria y secundaria pasan un breve momento de sus días en las instituciones educativas. En Medellín, cita la investigación del LEE, solo un 16,5 % de los alumnos pasa entre siete y ocho horas diarias en el colegio, mientras que un 83,5 % pasa entre cuatro y cinco horas. Las cifras son preocupantes porque los primeros, por la duración de su jornada, suelen tener un mejor desarrollo académico que los segundos (que suelen pertenecer a poblaciones vulnerables y colegios públicos), agudizando las desigualdades sociales.

Públicos versus privados

Es usual que los establecimientos educativos oficiales (públicos) atiendan varias jornadas: mañana, tarde, noche y fin de semana. Esto como una estrategia resultado de la intención de aumentar la cobertura educativa, sobre todo en las regiones del país.

Ahora bien, a sabiendas de que la jornada completa/única podría ser más beneficiosa para los estudiantes, desde 2015 comenzó una transición total hacia ella con el fin de mejorar la calidad de la educación y la formación integral de los niños, niñas y adolescentes. De igual modo, tal cambio persigue el objetivo de reducir las brechas que existen y persisten entre los establecimientos oficiales y no oficiales del país.

Pese a esto, de acuerdo con el LEE, para 2019 apenas el 14,8 % de estudiantes del sector oficial estaban matriculados en jornada única/completa, en contraste con un 49,7 % de estudiantes en el sector privado.

¿Por qué más es mejor?

La evidencia internacional ha sido clara, aducen los investigadores del LEE, al demostrar que la extensión de la jornada escolar tiene efectos positivos en el desempeño académico y en el desarrollo de los estudiantes.

Esto es así, comentan, porque no son solo más horas de estudio y de actividades dentro del plantel, sino también entornos más controlados y, en algunos casos, más seguros que el propio hogar.

“Que haya más tiempo significa que hay mayor cubrimiento de temas, incluso que puede ahondarse más en las debilidades que tienen los estudiantes y, adicionalmente, puede dedicarse más tiempo a actividades extracurriculares: deportes, artes, etc”, explica Gloria Bernal, codirectora del LEE.

Adicional a esto, está el hecho de que se reduce el tiempo de ocio en las calles, tiempo en el que suele haber exposición a ambientes poco seguros (violencia, microtráfico, hurtos, etc), tanto así que, continúa Bernal, la jornada extendida podría incluso “ayudar a reducir la probabilidad de que los niños y jóvenes ingresen a una banda y deserten del sistema educativo”.

Una transición de este tipo (de media jornada a jornada única) no solo beneficiaría a los estudiantes, sino que además tendría efectos positivos sobre las madres (o cuidadores en general) y su situación laboral. “Actualmente la jornada de la mañana en algunos colegios es de 4 horas, lo que evita que muchas mamás puedan conseguir un empleo: si llevan al niño a las 7:00 a.m. lo tienen que recoger a las 11:00 a.m. y es muy difícil que haya empleos de tan corta duración”, complementa Bernal. Además, alargando la estancia en el espacio educativo, podría incluirse en la oferta, no solo el refrigerio, sino también el almuerzo, un hecho que, en casos de extrema pobreza, generaría mejoras en la salud de muchos niños.

Cuáles son los retos

Los establecimientos educativos oficiales que atienden varias jornadas lo hacen, entre otras cosas, porque la infraestructura física no es suficiente para el total de estudiantes. Así pues, y teniendo en cuenta los análisis del LEE, en Colombia, con corte al 2019, había un total de 5.164 establecimientos que ofrecían la jornada de la tarde, por lo que se estaría necesitando en la actualidad la construcción de al menos 5.164 planteles educativos más para avanzar en la implementación de la jornada única.

En ese sentido, continúa Bernal, el país debe garantizar los recursos suficientes para que los planteles educativos tengan la infraestructura necesaria: cuenten con más aulas de clase para atender en una misma y más extensa jornada a sus actuales y futuros estudiantes.

“Pasar a una jornada única/completa, que implica más horas académicas, debe estar acompañado de un aumento y mejoramiento significativo de la infraestructura, así como también de un plan de estudios bien estructurado e integrado: maestros completamente dedicados a una escuela y estrategias de capacitación docente”, finaliza Luz Karime Abadía, codirectora del LEE, todo esto para garantizar que, estando más tiempo en los colegios, los niños y niñas efectivamente alcanzarán un mejor desarrollo.

16,5%
de los alumnos del país pasa entre siete y ocho horas diarias en el colegio.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS El laboratorio de economía de la educación

El Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) es una iniciativa de la Pontificia Universidad Javeriana que investiga, evalúa, analiza y provee información cuantitativa sobre el sistema educativo, con el objetivo de guiar la toma de decisiones, el desarrollo de innovaciones y políticas educativas efectivas, que impulsen la transformación de la educación en Colombia.

Laura Franco Salazar

Periodista convencida de la función social de su profesión, de la importancia del apoyo mutuo, la educación y el arte.

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