La nanotecnología crea productos tan pequeños, pero poderosos, que pueden transformar industrias. Historias que lo demuestran.
En el laboratorio de la Universidad Eafit, la profesora Mónica Lucía Álvarez crea la membrana de filtración basada en nanofibras con la que se pueden fabricar los tapabocas.
FOTOcortesía universidad eafit
Tiene un metro, lo separa en cien centímetros y luego en mil milímetros. Coge uno de esos milímetros y lo divide en un millón de partes. ¿Cree que podría ver una de esas en la palma de la mano? La respuesta es no, pero sabe que está ahí. Así de pequeña e imperceptible es la nanotecnología, el mundo de los dispositivos y materiales a escala nanométrica.
“El físico estadounidense Richard Feynman en 1959 fue el que empezó a abrir las puertas de la nanotecnología que se utiliza en áreas como la industria (pinturas y textiles), lo ambiental (descontaminación de aguas) y la salud (diagnóstico y tratamiento de enfermedades)”, explica Marta Elena Londoño, profesora de la Universidad EIA.
El “mundo nano” solo se ve con instrumentos de alta tecnología...