Un día en la oficina, generalmente, comienza con la revisión del correo electrónico. Los asuntos son tan variados como la cantidad. Algunos ni siquiera se abren y van directo a la papelera, los más importantes se marcan, se leen y de nuevo se regresa a la bandeja de entrada.
¿Cuántas veces realiza esa acción durante la jornada laboral? ¿Cuántos correos elimina? ¿Cuánto tiempo invierte en esa revisión? Las respuestas a esas preguntas son consideradas por algunos analistas como una muestra de improductividad en las organizaciones, y por ello están en busca de alternativas diferentes al correo electrónico para su comunicación.
Un artículo del portal de tecnología Workintelligent, cita un informe de Financial Times donde se destaca que “la mayoría...