No es una modalidad nueva, pero sigue siendo recurrente. Con solo deslizar su tarjeta pueden robarle la información más importante para cometer un fraude.
Aunque los bancos buscan blindar a clientes y prevenirlos del robo de su información bancaria incorporando chips en las tarjetas, los cibercriminales aún encuentran otros métodos para delinquir. Ilustración Esteban París
Un domingo en la tarde una llamada me alertó sobre la supuesta clonación de una de mis tarjetas de crédito. El hombre que me hablaba me preguntó si estaba en Colombia ya que el banco había detectado una actividad sospechosa. A mi nombre, con un plástico clonado, estaban realizando compras en diversos establecimientos en Miami, Estados Unidos.
Al preguntarme si procedían con el bloqueo de mi tarjeta dudé, colgué y preferí llamar a la línea de atención del banco. En la segunda llamada otro asesor lo confirmó: efectivamente una de mis tarjetas había sido clonada. Fui víctima de phishing o suplantación de identidad, robaron la información de mi tarjeta y realizaron compras por cerca de 400 dólares. Autoricé el bloqueo.