No fue el mejor partido del Medellín, porque la ocasión obligaba a tener precauciones y el rival amenazaba. Como en las finales, se planteó un juego conservador que luego ofreció los frutos esperados para asegurar el título en la Liga Águila-1. Aquí, cinco razones de la victoria.
1. Porque fue de menos a más. Después de soportar los ataques del rival en la primera media hora, el rojo se paró mejor en la cancha y se acordó de hacer su juego, aunque en muchos pasajes lució nerviosos e impreciso.
2. Porque se inspiró Marrugo. En el primer gol definió con categoría y en un momento clave. El capitán les había insistido a sus compañeros para que reaccionaran y con esa anotación consiguió el premio a la garra y entrega.
3. Por la presencia de Juan Fernando Caicedo. Hasta última hora había sido duda porque venía de recuperarse de una cirugía de hernia inguinal (1° de junio). El delantero, a pesar de que no se veía en su mejor forma física, hizo un trabajo táctico que siempre puso en apuros a la zaga rival.
4. Por David González y sus atajadas. El arquero ratificó su gran momento. Esa seguridad se la contagió a la defensa escarlata que sufría con los ingresos de Édinson Toloza y Vladimir Hernández.
5. Porque Leonel supo manejar el partido en el segundo tiempo. Hizo cambios inteligentes que surtieron efecto, especialmente con ese puntillazo de Marrugo cuando el Junior echó sus restos.