Antioquia muestra una dinámica positiva en la construcción de edificaciones gracias al aumento de las viviendas. Según cifras de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), el departamento se consolida como una de las regiones con mayor capacidad de respuesta tras tres años de caídas en el sector. En 2025, cerró con un crecimiento del 31,7 % frente a 2024 y con licencias de construcción que abarcan el 19 % del total nacional.
A pesar de estos resultados, el gremio no es optimista frente al panorama del sector inmobiliario. Este es el balance presentado por Camacol y Ciencuadras sobre 2025 y los retos para 2026.
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Según Camacol Antioquia, en 2025 se iniciaron 17.187 viviendas, se lanzaron 22.641 en nuevos proyectos y se vendieron 23.762, de esta manera se finalizó el año con una participación del 14 % en ventas a nivel nacional. Además, se aprobaron 3.707.840 m² en licencias de construcción, de los cuales el 80 % corresponde a vivienda, con lo que se generó cerca de 491.000 empleos directos e indirectos en el departamento. Estas cifras reflejan un dinamismo importante y un impacto en la economía regional.
Sin embargo, contrastan con el déficit habitacional del departamento, que a noviembre de 2025 alcanzaba 571.887 viviendas, según datos de Viva Antioquia. Es decir, mientras el sector crece, para muchas familias el acceso a vivienda sigue siendo complejo. ¿Quién jalona entonces el crecimiento de vivienda? Es necesario entender otros factores.
El 2025 cerró con una inflación anual de 5,10 %, 20 puntos menos que en 2024. Aunque el dato sigue por encima de la meta del 3 % del Banco de la República, la reducción permitió una disminución en las tasas de interés para créditos hipotecarios, que se ubicaron cerca de 11,29 % para vivienda No VIS y 11,20 % para VIS. En teoría, menores tasas impulsan el acceso a vivienda, sin embargo, otros factores influyeron en el mercado.
Uno de ellos fue la suspensión del programa Mi Casa Ya, anunciada en diciembre de 2024. Debido a restricciones presupuestales, el Gobierno frenó la asignación de este subsidio dirigido a hogares con ingresos menores a cuatro salarios mínimos para la compra de vivienda de interés social (VIS) y prioritario (VIP).
La medida redujo la capacidad de compra de muchas familias y afectó la demanda en el mercado VIS, que depende en gran parte de estos apoyos. Por eso, aunque aumentaron las licencias de construcción, solo el 17 % del área residencial corresponde a proyectos VIS o VIP, mientras que la vivienda No VIS representa el 83 % (ver tabla).
“En 2025 las ventas en VIS estuvieron por debajo del 2024, igual que estos dos primeros meses del 2026 respecto al mismo periodo del año pasado. Creemos que esa cifra seguirá bajando sino se les dan recursos a las personas de acceder a esa cuota inicial”, explica Mauricio Torres, gerente general de Ciencuadras.
Los retos de la vivienda VIS
Para este año se prevé un panorama más desafiante. Con el incremento del salario mínimo, Torres explica que “se proyecta un aumento de la inflación, lo que podría elevar las tasas hipotecarias dos puntos hasta niveles del 13 % o 13,5 %, lo que afecta a sectores VIS y No VIS; además de impactar los cánones de arrendamiento”.
Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de Camacol, señala que el salario mínimo también incide en el precio de la vivienda de interés social, ya que el tope máximo de estas viviendas se fija en salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV), por lo que cada incremento eleva automáticamente su valor.
Aunque el Gobierno ha planteado la posibilidad de desindexar ese costo, Herrera advierte que los proyectos VIS tienen ciclos largos de desarrollo que “implican procesos que pueden llevarse entre cuatro y cinco años, periodo en el que cambian costos de materiales, tasas de interés y regulaciones que obligan a ajustes en los precios”.
Para las viviendas VIS y VIP, el aumento de tasas, el encarecimiento de la vivienda y la reducción de subsidios han afectado su comercialización al convertirse en proyectos poco viables para las constructoras.
A esto se suma un menor dinamismo en el mercado de arriendos que en Medellín bajó del 49,03 % en 2024 al 31,27 % en 2025 según Ciencuadras. Aunque la ciudad sigue liderando en publicaciones de arriendo, Mauricio Torres explica que mientras baje la venta de viviendas nuevas –y se proyecta que lo harán– también disminuirá este número.
Entonces... ¿Es buen momento para comprar casa?
Depende de su situación financiera. Tenga en cuenta:
- Oportunidad de negociación: las proyecciones en venta de vivienda disminuyen para 2026 y con eso las constructoras tienen el reto de convencer a posibles compradores. Esto se puede traducir en bonos, descuentos y mejores facilidades de pago.
- Menor vivienda en próximos años: si las proyecciones continúan disminuyendo como se espera, es posible que en los próximos años esta sea más escasa y, por ende, más costosa.
- Tasas en aumento: el 2025 terminó con un porcentaje favorable, pero esperar para comprar vivienda puede significar pagar más en su cuota mensual.
Revisar ingresos, historial crediticio y capacidad de endeudamiento es clave para aprovechar las oportunidades del mercado.