Comprar vivienda —o incluso un lote— sigue siendo una de las decisiones financieras más sólidas a largo plazo, ya sea para habitarla o como inversión. Sin embargo, más allá del precio del inmueble, el presupuesto debe contemplar otros costos como impuestos, escrituras, avalúos y tasas de interés. Por eso, si el objetivo es encontrar opciones más económicas en el Valle de Aburrá, resulta clave entender qué factores influyen en el valor del metro cuadrado.
En términos generales, cualquier proyecto inmobiliario tiende a valorizarse, principalmente porque la demanda de vivienda en Antioquia supera ampliamente la oferta. Según Eduardo Loaiza, gerente de Camacol Antioquia, en el departamento se crean cerca de 38 mil hogares cada año, mientras que solo se construyen alrededor de 18 mil viviendas nuevas, es decir, menos de la mitad de lo que el mercado requiere.
A este desequilibrio se suman otros factores que inciden directamente en el precio. Mauricio Torres Romero, gerente de la plataforma digital inmobiliaria del Grupo Bolívar, Ciencuadras, señala como pilares el valor del suelo —cada vez más escaso en el centro del Valle de Aburrá— y los costos de construcción, que incluyen materiales, insumos, mano de obra y acabados. A esto se agregan variables como el estrato, la conectividad vial, las amenidades del proyecto y la normativa vigente, incluida la implementación del Seguro Decenal, que aporta confianza y seguridad jurídica al mercado.
Los más costosos y los más económicos
Según datos de Ciencuadras, 2025 fue un año de repunte para la vivienda VIS y VIP (Vivienda de Interés Social y Prioritario), que representó cerca del 49% de las ventas totales, impulsada por la mejora en las tasas de interés y los subsidios de las cajas de compensación.
Aun así, el mercado de vivienda nueva y usada sigue mostrando amplias diferencias según la ubicación. Mientras Envigado y Medellín (El Poblado) concentran los valores más altos, con promedios entre $8,5 y $12 millones por metro cuadrado, municipios como Sabaneta e Itagüí se ubican en rangos intermedios, entre $5,5 y $6,1 millones. En contraste, Bello se consolida como uno de los municipios más dinámicos y asequibles, con un promedio cercano a los $4,8 millones por metro cuadrado.
Sectores como Robledo (Pajarito), y municipios como Bello y Caldas concentran buena parte de la oferta VIS y VIP, convirtiéndose en protagonistas del segmento más económico del área metropolitana.
Camacol también diferencia los precios promedio del metro cuadrado según el estrato socioeconómico. En 2025, los valores flucturaron entre $1.762.000 como promedio en el estrato 2, hasta $6.043.000 en el estrato 6 —considerando que a partir del estrato 4 ya se incluyen acabados—. (Ver comparativo de precios en el infográfico).
Más allá del precio, existen variables que permiten anticipar qué tan atractiva será una zona en el mediano y largo plazo. “Vemos con mucho optimismo el sur del Valle de Aburrá, particularmente Caldas y La Estrella, por su perfil campestre y conectividad”, señala Torres y agrega que en Medellín barrios en renovación como La Candelaria y sectores de Laureles siguen siendo apuestas atractivas por su equilibrio entre rentabilidad y calidad de vida. Además, destaca el Oriente antioqueño, con Rionegro a la cabeza, como el “segundo hogar por excelencia de los paisas”.
¡Piense a futuro! Hay zonas que se valorizan más
Para Mauricio Torres, hay tres elementos clave:
- Infraestructura y transporte: proyectos como nuevas líneas de Metroplús, cables o intercambiadores viales y expansión de vías en general.
- Cercanías: la apertura de centros comerciales, construcción de hospitales o centros educativos como colegios y universidades.
- Cambios normativos: estar al tanto de los POT (Planes de Ordenamiento Territorial) para identificar zonas donde se permitirán nuevos desarrollos.
¡A veces lo barato sale caro!
Mauricio Torres, señala algunos de los errores más comunes al buscar un metro cuadrado más económico:
- Sacrificar ubicación: puede llegar a gastar más en transporte y tiempo de lo que se ahorra en la cuota mensual.
- No validar las comodidades: invertir en un proyecto más económico con pocos o ningún servicio como gimnasio, coworking, etc, deriva en tener que gastar más por estos servicios fuera del proyecto.
- Ignorar gastos de trámites: olvidar los gastos necesarios en el trámite de la compra cómo avalúos, estudios, registro, notarías e impuestos.