La discusión del incremento del salario mínimo para 2015 se da en momentos en que las economías mundial y nacional se enfrentan a permanentes choques que afectan su marcha. Esto hace que las perspectivas de crecimiento para el próximo año no se presenten muy alentadoras y sí llenas de riesgos, lo que podría perjudicar la generación de empleo.
En el plano internacional, la caída del precio del petróleo ha puesto a tambalear a varios países productores del crudo. Igualmente, la vacilante recuperación económica de los países desarrollados, especialmente de los europeos, y la desaceleración que presentan las grandes economías emergentes, como China, Brasil y Rusia, han generado un manto de pesimismo sobre el crecimiento económico mundial.
En Colombia, aunque el crecimiento del PIB para 2014 se estima que esté entre el 4,8 y el 5,0 por ciento, las proyecciones de la Cepal y del Banco de la República prevén una desaceleración para 2015. Según estas fuentes, el año entrante el país no crecerá más del 4,3 por ciento.
Como resultado del buen desempeño económico reciente, las cifras sobre el comportamiento del mercado laboral muestran avances en materia de empleo. En particular, continúan a la baja el desempleo (en octubre fue de 7,9 por ciento) y la informalidad (48,1 por ciento).
Sin embargo, estos dos fenómenos afectan un número importante de personas. A octubre los desempleados sumaban 1.933.000 personas y la población informal era de 5.049.000.
Las deliberaciones de la Comisión de Concertación Laboral, la cual está integrada por representantes de los sindicatos, los empresarios y el Gobierno, tienen como propósito central concertar el salario mínimo que regirá a partir del próximo primero de enero.
Dado que la generación de empleo es crucial para el mejoramiento del bienestar de las personas y en particular para aquellos grupos familiares afectados por el desempleo y la informalidad, resulta prioritario asegurar que con el incremento del salario mínimo que se establezca para 2015 no se echen para atrás los logros laborales alcanzados.
Al respecto se debe tener en cuenta lo que señala el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, en el sentido de que “por cada persona que gana el salario mínimo hay tres personas que ganan menos del mismo. Tenemos una economía con alta informalidad y eso se debe tener en cuenta (para la fijación del mínimo)”.
Sin embargo, la tarea de preservar y potenciar los avances sociales no es responsabilidad exclusiva del Gobierno. Otros actores, como los empresarios y los sindicatos, tienen un importante papel que jugar.
Los empresarios no solo deben asegurarse de que sus trabajadores reciban una justa remuneración por su trabajo sino que, además, deben propiciar la generación de empleo formal.
Por su parte, a los sindicatos no les debe bastar velar por el bienestar de sus afiliados, sino que deberían tener en cuenta que el empleo y el progreso de varios millones de colombianos están en juego y que al presionar por alzas desbordadas en el salario mínimo se les está restando oportunidades de mejoramiento económico y social.
Por ello resulta tan importante que en las discusiones de la Comisión de Concertación Laboral estos actores mantengan una posición que vaya más allá de sus propios intereses y aseguren que la senda de desarrollo del país se mantenga de tal forma que cada día haya más colombianos que disfrutan de un empleo formal .
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