Defensores de derechos humanos y otros activistas afrontan una inseguridad que la ONU califica de “dramática”. Sus vidas están cruzadas por el miedo y el horror. Para 2019 se exige un cambio.
14 de diciembre de 2018
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A los reclamos bastante difundidos y ciertos de los líderes sociales, respecto de su situación de inseguridad permanente, lo cual deja una estela de asesinatos y hostigamientos cuyo relieve ha sido notorio durante los dos últimos años, se suma el reciente diagnóstico del relator especial de la ONU para el tema, Michel Forst, quien corrobora que la de los activistas colombianos es la situación más grave que ha conocido en su recorrido por varios países.
Es lamentable que quienes asumen liderazgos en materias sociales, políticas, étnicas y de derechos humanos estén en la mira de los grupos armados ilegales, en un cuadro de agresiones que por su reiteración y letalidad, ya configura “una conducta sistemática” de persecución y exterminio.