Esta extensa región selvática entre los departamentos de Cauca y Valle es azotada por disidencias de la Farc y bandas de narcos. Minorías afro e indígenas, y sus líderes, sufren violaciones de DD.HH.
06 de junio de 2018
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Desde la aterradora masacre de más de 35 personas en abril de 2001 —los sobrevivientes hablan, aún hoy, de más de 100 víctimas— la región del Naya está incrustada en la memoria de los colombianos y del conflicto armado interno. Sus municipios, de terrenos escarpados y vírgenes, vuelven a estar en la mira de los grupos armados ilegales: un grupo residual de la Farc reclama dominio allí y advierte que asesinó a cuatro líderes que permanecían en su poder. Todo un reto al Estado y a la Fuerza Pública.
En el Naya, que debe su nombre al río que atraviesa los pliegues de sus montañas y cañones, y que desemboca en el Océano Pacífico, se estableció los últimos 20 años una economía dominada por los cultivos ilícitos, los laboratorios de cocaína y la logística...