Veinte años de ausencia del líder conservador pesan en la historia de un país agobiado por la impunidad y por la fragilidad de sus instituciones. Cuánta falta ha hecho su magisterio político y moral.
Esta semana que comienza obliga a Colombia a mirarse cara a cara con su historia más dolorosa. No es el nuestro un país que estime las enseñanzas históricas ni que aproveche las lecciones derivadas de sus peores acontecimientos. El próximo viernes 6 de noviembre se cumplen 30 años del asalto violento al Palacio de Justicia por parte de la guerrilla M-19, cumpliendo un mandato pagado por el narcotráfico. Y mañana lunes se conmemoran los 20 años del asesinato del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado.
Los jóvenes que votaron por primera vez en las elecciones de hace una semana apenas daban sus primeros pasos cuando mataron a Álvaro Gómez y a su conductor, José Huertas, al salir de la Universidad Sergio Arboleda, en Bogotá, donde el estadista dictaba...