Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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Este fin de semana le propongo que, si se va a quedar cerca de la ciudad, haga una expedición de la arepa. Sencillo, le explico a qué me refiero. Cada vez es menos frecuente conseguir arepas artesanales, esas que tanto recuerdo nos causan, melancolía para muchos, incluso. Ese sabor de manos de la abuela o de la madre, que no ha podido reemplazar la industria. Por fortuna son muchas las areperas, sí, así como suena, areperas, que siguen el legado de sus padres y mantienen el fuego prendido, la masa preparada y la tradición vigente.
¿Dígame estimado lector, si no le apetece volver a comer arepas hechas a mano? ¿dígame si no quisiera tener esta semana en su refrigerador arepas de bola, telas, de maíz sancochado, mote o incluso, de mezclas con algunas semillas o frutos secos? El tema es interesante, curioso y hasta pinta de aventura tiene. Le recomendaré por lo menos seis lugares donde encontrará ese tipo de arepas, elaboradas por madres cabeza de familia, microempresarias, famiempresas y pequeños...