Es un balance 2018 muy favorable. Se percibe en los diferentes municipios, porque la gente cree y confía en el trabajo de las autoridades que lideramos los procesos. Estamos enfrentando la situación de diferentes maneras y con enfoques creativos, distintos a los que venían de antes.
Controlamos las invasiones de predios, no hay paros en la región, el departamento tiene una de las rutas más ágiles en la atención de líderes sociales en caso de amenazas y se diseñaron planes específicos para contrarrestar al Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y al Eln. Un trabajo contundente y claro, aunque limitado por un período de gestión corto para aplicar políticas públicas.
De los homicidios, en especial en Bajo Cauca, el 80 % son resultado del enfrentamiento entre grupos al margen de la ley en la lucha por territorios, corredores y rutas del narcotráfico, caso de algunas zonas dejadas por las Farc. Por eso Tarazá ha sufrido mucho.
El incremento de homicidios, entre 2017 y 2018, es del 27 %, pero en municipios como Ituango la estadística empieza a ceder. Es un departamento complejo, con problemáticas de orden nacional, pero la situación está mucho más controlada, con sinergias, asistencia y resultados con los gobiernos locales.
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