Yo respeto todo aquello que tanto Miguel de Cervantes Saavedra como William Shakespeare crearon y conformaron en su época. Fueron grandes en su momento y trascendieron con lo que hicieron. Pero los momentos son otros y cada momento debe surgir de la especificidad de cada uno, en la época que nos corresponde. Debemos respetar los tiempos de creación de esas obras literarias, pero eso no implica que las tengamos que replicar siglos después. Son creaciones que se deben al acto mismo de la vida.
Cervantes y Shakespeare conformaron su época, decidieron por ella. Ahora nos toca a nosotros decidir por nuestros tiempos. La escritura es una respuesta vital al momento que nos toca vivir y estamos viviendo otros momentos, otras circunstancias y nos toca decidir por ellas.
Es necesario leerlos, pero hay que trascenderlos. El actor y director francés Antonin Artaud en su texto El teatro y su doble, dice “no más obras maestras”.
El escritor de hoy está motivando las mismas razones, pero tiene otras formas de decir las cosas. Hay mucho por escribir y leer y el tiempo es corto. Yo simplemente doy mi paso en ese sentido, me veo acosado por el escribir y no tengo por qué remitirme a otros autores.
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