Hay una deuda histórica con el medio ambiente, no solo por parte de los ministerios y las corporaciones sino también desde los municipios y empresas de servicios públicos. No se han hecho las inversiones necesarias ni como deberían ser.
Se permite la urbanización en torno a las fuentes hídricas, faltan planes serios de mitigación de riesgos. Pero hay que decir que en los dos últimos años mejoraron las políticas del Ministerio de Medio Ambiente y de las Corporaciones.
Los municipios entran poco a poco en los planes medioambientales, pero tienen limitaciones presupuestales y el tema está muy abajo en sus prioridades de inversión, además porque a veces falta mayor compromiso.
En la protección de bosques falta una mayor y mejor delimitación de las áreas de reserva natural. Hay que ser más estrictos, por ejemplo frente a fenómenos como la expansión de las áreas metropolitanas del país. Hay que ser más estrictos con las leyes.
Empezamos, en el caso de Antioquia, a trabajar en esa reglamentación, a lograr acuerdos de humanidad e interés ambiental y a estimular y compensar el esfuerzo de las comunidades rurales y suburbanas que ayuden a la conservación de los bosques y los nacimientos de agua.
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