El Gobierno había advertido que la reforma tributaria se hacía fuera cual fuera el resultado del plebiscito. Ahora lo que puede cambiar es que sea una reforma con consenso de todos, ya que Álvaro Uribe ya habló de austeridad en el gasto y es posible que el Centro Democrático le marche a la reforma, que seguramente será en los mismos términos que ha sido planteada.
Básicamente es una reforma tributara que va a aumentar los impuestos indirectos y donde los que más van a quedar tributando serán los trabajadores y los pensionados. Según lo propuesto, el 71 % del nuevo recaudo provendrá de impuestos indirectos como el IVA a la canasta familiar y a la gasolina y al consumo. Esos son impuestos que golpean directamente a la clase trabajadora, los ciudadanos normales sin importar sus ingresos.
Mientras tanto, sectores ricos y poderosos no serán tocados. Por ejemplo, la industria minera y el sector financiero van a quedar lo mismo.
Además es triste saber que la reforma no ayudará a solucionar el problema fiscal colombiano, ya que solo servirá para tapar la aguda crisis fiscal provocada por el derroche de los recursos del petróleo. Esta reforma no ayudará a cerrar la brecha entre ricos y pobres ni a mejorar el bienestar y la competitividad.
Regístrate al newsletter