El Acuerdo es indudablemente un punto de inflexión en la historia del emprendimiento humano común, reuniendo las voluntades política, económica y social de gobiernos, ciudades, regiones, ciudadanos, comerciantes e inversionistas para revertir la amenaza del cambio climático.
Su entrada en rigor por anticipado es clara señal política de que todas las naciones están consagradas a una acción global decisiva sobre el cambio climático. La Conferencia de Naciones Unidas en Marruecos representa una nueva salida para la comunidad internacional, y la primera reunión del cuerpo de gobierno del Acuerdo de París, conocido como CMA, se efectuará el 15 de noviembre.
Es un momento para celebrar. Pero también para mirar adelante con un análisis sobrio y voluntad renovada sobre las tareas que quedan.
En corto tiempo, en los próximos 15 años, necesitamos ver reducciones sin precedentes en las emisiones de gases y esfuerzos excepcionales para construir sociedades que puedan resistir los impactos crecientes del clima.
El tiempo presiona porque globalmente las emisiones y sus impactos no están cayendo, hecho que el encuentro de Marruecos debe tener al frente de sus preocupaciones y resolverlo colectivamente.
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