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Columnistas | PUBLICADO EL 28 febrero 2022

Cuál inocencia de Occidente

Por juan josé garcía posada - juanjogp@une.net.co

Claro que es impredecible lo que sucederá en el conflicto por Ucrania. Mientras la tendencia de poderosos medios periodísticos occidentales apunta hasta con mal disimulada complacencia al miedo y la incertidumbre porque el mundo está a punto de una tercera guerra, incluso a que ya estaría sufriéndola, han surgido otras hipótesis que entretienen a los practicantes de la teoría de juegos y escenarios para formular estimativos y pronósticos.

Sí hay dos conclusiones que encuentro atinadas: Putin, con todo y los antecedentes oscuros desde su época del espionaje en la legendaria KGB y su fama de cruel sin escrúpulos, que ni riesgos de acreditarlo como individuo justo y bondadoso, es un estadista que habla de modo sincero y transparente y ha dado un testimonio de realismo político y coherencia. Un buen ejemplo es el discurso de la semana pasada, en el que les puso los puntos sobre las íes a Estados Unidos y las demás potencias occidentales y asociados. Y, además, en cada paso que da, después de anunciarlo, prueba la categoría de Nuevo Zar que han subrayado biógrafos y cronistas, como el periodista Steven Lee Myers. Putin es un líder ambicioso que sabe de sus capacidades y limitaciones y hasta le han atribuído la condición de discípulo de Hitler obsesionado por la conquista de territorios estratégicos.

El discurso de Putin como presidente de la Federación Rusa, dos días antes de que arrancara la invasión a Ucrania, es todo un fuerte memorial de agravios contra la Otan, Europa y Estados Unidos. Podría decirse que es una cuenta de cobro y una campanada de alerta para las naciones occidentales, que sindica de mentiras e incumplimientos en medio siglo, sobre todo a partir del colapso de la Unión Soviética. Libia, Siria, Irak y otras intervenciones forman la lista de cargos de Putin, hasta afirmar: “En general, parece que casi en todas partes, en muchas regiones del mundo donde Estados Unidos impuso su ley y orden, esto creó heridas sangrientas que no cicatrizaban y la maldición del terrorismo y el extremismo internacionales”.

Los que estamos del lado de los Estados Unidos por motivos inexorables, erraríamos si no dudáramos de la inocencia de Occidente y su recurrencia a una vocación guerrera causante de tremendos fracasos históricos. Sólo de soslayo lo dicen los grandes medios periodísticos de espectro internacional, que siguen fieles a la costumbre errática de confundir la abundancia informativa con la calidad de la narración holística, explicativa y transparente, que nos haga posible a los espectadores de la esfera global seleccionar lo verdadero e importante para la comprensión e interpretación de la realidad como es y no como quisieran que fuera. A pocas vueltas, lo esencial es que dejemos de ser tan inocentes al admitir que nos envenenen las noticias en catarata y escojamos con criterio lo que de verdad nos ayude a establecer en qué mundo estamos y si es sensato calmarnos o mejor vamos despidiéndonos.

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